La Página de la Vida / www.proyectopv.org Página Principal

   Recibe tu Boletín            Vídeos             Libros, presentaciones, posts...

 
   
 
 
 
 
Búsqueda personalizada
 
 

 
 

LA MADUREZ

 
MadurezEn el camino de la evolución espiritual, cada vez necesitamos menos de las alabanzas y la atención de los demás para sentir respeto por nosotros mismos. Cuanto más compasivos y menos egoístas se hacen nuestros pensamientos, mayor es la satisfacción que sentimos con nosotros mismos y con nuestra vida. Nos relacionamos más fácilmente con los demás, y no necesitamos atraer su atención con nuestros éxitos ni agobiarlos con nuestros problemas.

Un signo de falta de madurez es la queja. Cuando nos quejamos acerca de lo que sucede, acerca de uno mismo, acerca de los demás, esta actitud de queja denota una falta de madurez. Falta de madurez quiere decir que soy incapaz de aprender, no estoy aprendiendo de las experiencias, no me estoy desarrollando ni creciendo, permanezco donde estoy. Cuando hay inmadurez, la persona mantiene diversos tipos de dependencia hacia los demás, lo cual genera muchas expectativas. ¿Pedimos cooperación o creamos cooperación? Es algo muy diferente. Cuando somos inmaduros lo que hacemos es pedir y tener expectativas. Cuando hay madurez entendemos que tenemos que crear las condiciones para que se dé la cooperación. Tenemos que dar respeto genuino a los demás. No simplemente ser amables con ellos cuando les necesito. Eso es un signo inequívoco de la inmadurez. La madurez es una consecuencia de la madurez emocional.


La madurez emocional

La madurez emocional es un estado de sabiduría, estabilidad y desapego. El arte y la habilidad de la observación desapegada nos permiten aprender importantes lecciones acerca de nosotros mismos y acerca de las relaciones interpersonales, lecciones que son esenciales para progresar en la vida, social y profesionalmente, así como psicológica y emocionalmente. La madurez emocional reside en la habilidad de interactuar con base al amor espiritual. Somos fuertes pero no ásperos, resistentes pero no insensibles. La madurez emocional es el estado interno cultivado y desarrollado en el que la energía del alma circula libremente, no hay bloqueos emocionales ni pérdidas de energía. Madurez emocional significa comprender nuestras tendencias profundas, conocer nuestras fortalezas y debilidades y tratar con ellas. De esta forma nuestras debilidades no se convierten en un impedimento o fuente de sufrimiento o pesar, y nuestras fortalezas no se convierten en una fuente de arrogancia.

La madurez emocional se adquiere a lo largo del tiempo a través de la interacción con las personas y a través de la participación con grupos de personas en diversos proyectos. Excepto en casos inusuales, no es posible volverse emocionalmente maduro desde el aislamiento. Una combinación de meditación, estudio, desarrollo de habilidades y servicio para el beneficio de los demás ayudan en cada paso del proceso de maduración. Todos los elementos de nuestra vida, los encuentros, actividades y experiencias que tenemos (tanto agradables como desagradables) ofrecen oportunidades para desarrollar la madurez emocional. Si hemos integrado la fortaleza interna en nuestro ser, nos ponemos a la altura de los retos, trascendemos nuestras limitaciones y damos pasos hacia delante en el viaje de nuestra vida. Si no tenemos fortaleza interior esos retos pueden debilitarnos o forzarnos a reaccionar con acciones erróneas o desesperadas, con deshonestidad e incluso con agresividad. La madurez emocional se revela a través de las muchas victorias que conducen al sentimiento de libertad interior.

 

 

Madurez

 

 

Menú de este tema

Home