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La pedagogía de la libertad. 

La enseñanza de la libertad es un modo diferente de enseñar al que estamos acostumbrados de de concebir la educación.

La educación es la asimilación por parte de las personas de una sociedad, de los valores y comportamientos que rigen su funcionamiento. Por tanto las sociedades y sus modelos de funcionamiento dependen de la educación para perpetuarse en el tiempo.

Pero la sociedad predominante pretende mantener ciertas estructuras y formas de poder que son inmorales, brutales, crueles e injustas, ya que no permiten el desarrollo integral de las personas y, por el contrario, sumen a la humanidad en la pobreza física, mental y espiritual.

Esta sinrazón se manifiesta desde la educación intentando crear personas individualistas, egoístas, dependientes, autoritarias y competitivas que asumen las injusticias del sistema como algo natural a la humanidad, integrándonos en un sistema inmoral, insolidario y que mantiene desigualdades, violencia, enfrentamientos y explotación.

Con la enseñanza de la libertad nos proponemos que la semilla de la inteligencia florezca en el ser humano, que surja la transformación tanto en su interior como en la sociedad que vive.

Para ello hacemos ver y comprender los valores que rigen en la sociedad actual y cultivamos el cuerpo, la mente y el espíritu para que se comprendan, se ejerzan y se desarrollen la libertad, la responsabilidad, la dignidad, la plenitud personal, la solidaridad y el apoyo mutuo, es decir, señalamos el camino que lleva a ser consciente y a obrar apropiadamente.

Toda la sociedad influye en la educación, por lo que no debemos quedarnos únicamente en la transformación de la escuela, ya que la vida es la principal escuela. No tenemos que centrarnos sólo una determinada edad la infantil para enseñar este conocimiento fundamental que lleva a la transformación. La educación espiritual, aprender a ser consciente y a obrar adecuadamente, esta enseñanza de la libertad, debe ser una manera de vivir.

Aunque, de hecho, la infancia es la edad más importante para enseñar a pensar y a valorar, cuando todavía la sociedad, la familia, el poder y las medios de comunicación no han influido negativamente en nosotros.

Estamos trabajando para que el ser humano despierte, sea consciente de sí mismo y del medio en el que habita y obre adecuadamente. Vamos a crear una sociedad justa, solidaria y participativa y es por ello que nuestros principios pedagógicos intentan ser acordes con estas máximas.

La enseñanza de libertad hay que entenderla unida a todo un movimiento social. La educación corriente sirve para reproducir las relaciones sociales y culturales generadas por el sistema capitalista. Basándose en los principios de disciplina y autoridad, haciendo que las personas desde pequeñas se habitúen a pensar y actuar como le conviene al sistema establecido. Los principios, que en mayor o menor medida, sigue la educación espiritual son:


Libertad de la persona.

Libertad personal, obrando siempre desde la consciencia, intentando realizar lo mejor, teniendo en cuenta a las demás y desde la responsabilidad de vivir en grupo.


Conocer qué es la autoridad.

Nadie manda a nadie, todo se hace a través de los compromisos asumidos y desde la decisión colectiva, abierta y sincera.

Permitimos la autonomía de la persona, en contra de las dependencias jerarquizadas y asumidas, cada persona tiene derechos y obligaciones asumidas voluntariamente, responsabilidad hacia las demás personas y respeto. Las personas afrontan sus propios problemas, crean sus propias convicciones y razonamientos.

 

El juego como acceso al saber.

Desde el juego es más fácil desarrollar la solidaridad y el trabajo colectivo, la socialización y el ambiente positivo, alegre y sincero.

 

Coeducación de sexos y social.

La educación es igual y conjunta, sin discriminación de ningún tipo por razones de genero o económico/sociales.


Autogestión.

Concretando un poco más explicaremos algunas de las formas de funcionamiento concreto para lograr que estas ideas se vayan desarrollando día a día en algo estable y asumido por todas las personas.

Para que surjan personas libres y autogestionadas es preciso que cada persona decida, escoja y trate de aquello que le interesa sin necesidad de las órdenes de nadie, siendo consciente de sus propias limitaciones, que la persona elija qué, cómo, cuándo y dónde quiere trabajar los conceptos, actividades y actitudes necesarios para su educación.

El auto-aprendizaje es importante en este punto, permitiendo el acceso a la información que permita aprender por uno mismo aquello que se quiere aprender, fomentando además la cooperación didáctica pidiendo ayuda a otras personas.

Creamos dinámicas de trabajo colectivo e igualitario, permitiendo el acceso a cuadernos de trabajo, libros y otros materiales impresos o audiovisuales, que son elegidos por cada uno. Además, se cuenta con el apoyo de otros compañeros/as o de los educadores, que son uno más, sólo que tienen más conocimientos y experiencias educativas, pero que actúan como meros informadores y consejeros sin ejercer ningún poder sobre nadie.

Cada persona decide cuales son sus compromisos didácticos personales y de grupo que intentará cumplir en un determinado trimestre. Estos compromisos incluyen no solo elementos intelectuales sino también afectivos y de relación con los demás integrantes de la comunidad.

La Auto-evaluación con registros de observación y pruebas de madurez comprueba las actitudes internas de la persona y con respecto el grupo, además de constatar intereses, necesidades y relaciones tanto intelectuales como afectivas y sociales. Rompemos con los exámenes porque los consideramos como formas represivas y competitivas para intentar saber como esta siendo el proceso educativo. Además repartimos entre todas las personas las tareas cotidianas como limpiar, recoger, o administrar materiales y dinero de la comunidad, manteniendo responsabilidades acordes con su capacidad y posibilidades de edad.


La Asamblea.

La Asamblea se convierte en el marco para tomar las decisiones de grupo sin autoritarismo, buscando la mejor solución para los problemas, y donde se asumen compromisos y se auto-comprueba su cumplimiento. La Asamblea es un espacio en donde nos comunicamos sinceramente con las demás personas de la comunidad, y donde generamos muestra participación, nuestra relación con las demás personas. Este es un espacio privilegiado para ejercer la crítica, la autocrítica y nuestra auto evaluación.

Hablando con libertad de nuestras dudas, sentimientos y propuestas. La Asamblea se convierte en el referente de toma de decisiones, por lo que necesita un registro escrito de pareceres y decisiones, además de un sistema claro de toma decisiones colectivas, si puede ser por consenso y si no por votación.

Las asambleas pueden ser de grupos más pequeños para temas puntuales que afecten a un número menor de personas o generales en las que participa todo la comunidad.

La Asamblea es la piedra angular de la educación libertaria ya que en ella surge la espontaneidad, la libertad y la comunicación libre entre las personas.

Si bien estas son algunas ideas para poner en práctica formas espirituales y libertarias en la educación, el camino es largo, siendo muchos los problemas a los que tendremos que enfrentarnos si queremos crear prácticas pedagógicas libertarias. Cada asamblea, cada decisión, cada discusión, cada conflicto y cada intento son medios, los peldaños imprescindibles a través de los cuales nos acercamos a la madurez y despertamos la semilla de la inteligencia.

 

 

 

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