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¿QUÉ BUSCAS?

 

Cada uno accede a este espacio web buscando algo diferente. La búsqueda de cada uno varía; varía el objeto de la búsqueda. El objeto de nuestro deseo está cambiando constantemente, de manera que quien se acerca a estas palabras normalmente no sabe con claridad lo que busca, lo que desea. Pero, desafortunadamente, tiene el hábito de seguir creencias, ideales y sistemas, de ingresar en diversas organizaciones, de ir de un supuesto maestro espiritual a otro. No se da cuenta que lo único que procura descubrir es qué es lo que le da más y más satisfacción y excitaciones.

A este proceso de ir de un sistema de pensamiento a otro le llaman "búsqueda de la Verdad", y esperan acumular conocimiento y comprender con ello la Vida, desentrañar su significado, entender sus luchas. Y cada vez declaran que han encontrado algo. Pero tan pronto como han encontrado algo ya están perdidos; es un ancla a lo que la mente se aferra. Por lo tanto, cesa ese movimiento eterno de la Vida.

Casi todas las mentes buscan con un fin determinado, se mueven con un definido deseo de encontrar y, una vez establecido este deseo, la mente encontrará algo. Pero no será algo vivo, será una cosa muerta la que encontrarán, y por eso la rechazarán para volverse hacia otra. A este proceso absurdo y agotador de escoger continuamente, de descartar continuamente, se le llama "adquisición de sabiduría", de experiencia, o búsqueda de la Verdad".

Es probable que casi todos hayan venido aquí con esta actitud, consciente o inconscientemente; por eso dedican su pensamiento y sus energías a la simple búsqueda de esquemas y confirmaciones, al deseo de afiliarse a un movimiento o formar grupos, sin la claridad de lo que es fundamental, sin tratar de comprender qué significan las cosas esenciales de la Vida.

Es imprescindible que despertemos ese pensamiento mediante el cual la mente puede librarse de estas cosas que hemos establecido, que hemos dado por hecho que son verdaderas cuando no lo son en absoluto.

El “yo”, el contenido mental con el que la mente se identifica –los distintos temores, las esperanzas, los anhelos, los prejuicios, las preferencias, el temperamento, etc.- el “yo” es el resultado del medio en el que uno vive. Todo conflicto, toda lucha ocurre entre el resultado del medio con el que la mente se identifica y que se convierte en el “yo” y el mismo medio. La lucha tiene lugar entre ese “yo” y el medio.

Uno está buscando todo el tiempo permanencia, seguridad, placer y poder para ese “yo” ficticio. La falsedad, la mentira trata de convertirse en lo real, en lo eterno. Cuando comprendemos el significado del medio, lo que es en realidad, no hay reacción y, por ello, no hay conflicto entre la reacción, o sea, entre lo que llamamos “yo” y el creador de la reacción, o sea, el medio.

Nuestro interés vital debe estar puesto en comprender al “yo” y al medio que nos rodea y en el que se desenvuelve este “yo”, no en superar el conflicto y el sufrimiento. Cuestionando al “yo” y al medio, procurando comprender su significado, descubriremos su verdadero valor.

Cada uno tiene que averiguar qué es lo que está buscando; si no está buscando nada, entonces hay satisfacción y deterioro. Si existe conflicto entre uno mismo y el medio en el que vive, está el deseo de superar ese conflicto, de escapar de él, de dominarlo. Pero el conflicto sólo puede existir entre dos cosas falsas, entre esa supuesta realidad que llamamos “yo” –que no es nada más que un pensamiento resultado del medio- y el medio mismo. En consecuencia, si nuestra mente se interesa tan sólo en superar esa lucha, entonces estamos perpetuando la falsedad y, por esto, hay más conflicto, más dolor. Pero si comprendemos el significado del medio, es decir, la riqueza, la pobreza, la explotación, las nacionalidades, las religiones y todas las insensateces de la vida social en la existencia moderna, no tratando de superar esas cosas, sino viendo su significado, entones surge una acción individual y una revolución completa en las ideas y en el pensamiento. Entonces ya no hay lucha, sino más bien una luz que disipa la oscuridad. No hay conflicto entre la luz y la oscuridad. No hay conflicto entre la Verdad y aquello que es falso. El conflicto existe sólo donde hay opuestos, donde hay una mente que se aparta del instante eterno y erige la dualidad.

 

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