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  ¿QUÉ QUIERE EL SER HUMANO?

Uno nace y después, cuando adquiere un mínimo de conciencia sobre si mismo, la respuesta a esa pregunta inicial casi siempre es la misma: “Quiero ser feliz”. Pero, ¿en que consiste ser feliz?

El religioso es feliz cuando reza y siente un contacto con lo trascendente. El ateo es feliz en su piel, en su cuerpo, en el cumplimiento de sus instintos. Yo era feliz, en mi soledad sonora de pensar, estudiar, escuchar a Bach.

Ser feliz es cumplir con un designio. Ese designio se vuelve propio, pero en un principio es ajeno, es de otros, de la tradición, de la trama del tiempo en que vivimos y de la educación que recibimos. Miguel Ángel no significa nada para quien no se haya formado en los valores estéticos de occidente, y la pintura zen china no nos emociona demasiado cuando la enfrentamos.

Por otro lado, están el dolor, los “accidentes” de la existencia, los seres queridos que se van. La muerte acecha como el ocaso del sol.

Caminar es enfrentar retos y superar escollos. Vivir es autodefinirse constantemente. Hasta el fin, es decir, hasta que sé de el fin, para iniciar un nuevo comienzo.

Pensar es vivir. Reflexionar es vivir auténticamente, con conciencia de hacia donde quiero ir y de lo que otros quieren para ellos. Discernir es detener la parafernalia en la que estamos insertos, retirarnos un poquito, contemplar, formular preguntas e intentar hallar respuestas.

Reflexionar es una manera de colocarse frente al mundo, al otro, a las cosas; es una postura. Y también, un ejercicio, una practica, un aerobismo del alma.

Al reflexionar tomamos nota de nuestra circunstancia actual y de nuestra circunstancia pasada, y de nuestro origen, y del origen de tantas ideas, imágenes y sentimientos.

Se necesita del discernimiento para saber por qué vivimos, por qué morimos, para que estamos, y por qué se siente dolor, a veces, creyendo que es inútilmente o injustamente, y cómo consolarnos de tanta perdida intermitente.

Algo que nos contenga, nos reconforte y que nos explique.

Esto es el ser humano. Un ser que pregunta, que se pregunta, y que nunca dejará de preguntarse por más respuestas que reciba.
 

 

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