La Página de la Vida / www.proyectopv.org Página Principal

   Recibe tu Boletín            Vídeos             Libros, presentaciones, posts...

 
   
 
 
 
 
Búsqueda personalizada
 
 

 
  TERRORISMO E INJUSTICIA

La definición de terror, terrorismo o terrorista, plantea un gran problema dada las diferencias, no solo de concepto sino de puro interés. Desgraciadamente, hay que cambiar el sentido de la verdad, de la razón, del derecho, de la legitimidad y hasta de la gramática, para salvar de la horca a los cuatreros. Como empieza a ser penosamente habitual, la culpa es de las víctimas.

No es terrorismo invadir, destruir, robar, expoliar, torturar –aunque sea en cárceles secretas y en vuelos ocultos- gasear, violar todos los derechos habidos y por haber, sin ninguna causa que lo justifique, por parte de los unos; pero sí lo es ejercer el inalienable derecho a la legítima defensa, ante una fuerza desmesurada y criminal, para recuperar el propio destino, proteger las vidas, la dignidad y los recursos, por parte de los otros.

Como es habitual, las miles de personas que en todo el mundo apoyan y defienden la justicia desde el derecho y las libertades y están radicalmente contra sus violadores, sean quienes sean y de donde sean, no son representativos ni son legítimas sus opiniones ni reivindicaciones, “porque sólo son unos progres apestosos movidos por su condición de fanáticos antiamericanos, anti-semitas, anti-etc.”.

Las leyes y la justicia quedan deslegitimadas bajo el muy bien implantado y manipulado concepto de que estos derechos son inherentes a individuos que se descalifican por su condición de “anti-...”.

Calificando a alguien como anti-americano, se deslegitima, por tendenciosa su reivindicación quedando impune el objeto de la misma, bajo una, extrañamente aceptada, asociación inseparable entre la justicia y el individuo que la solicita.

No tienes derecho a pedir justicia por los crímenes de Bush porque el hecho de pedirla te convierte en “anti-americano”. Se hace creer que agredes a EE.UU y no a un vulgar genocida de esa nacionalidad, impidiendo el debate o el juicio riguroso y objetivo sobre el delito, desviándolo hacia el totalmente subjetivo y herido orgullo patrio.

Si arremetes contra un criminal te conviertes en anti-semita, si este es judío, sin arremetes contra un hombre-bomba palestino, te conviertes en antipalestino. Automáticamente estos serán arropados y protegidos o convertidos en héroes por millones de personas, que habitualmente son respetuosos con las leyes, pero que se sienten aludidos y señalados por su condición de semitas o árabes, forzando la impunidad de delitos para los que ellos mismos exigieron leyes para su erradicación. La manipulación y el hábil manejo mediático del tribalismo, permite eludir la justicia por la misma gran mayoría que la quiere y la necesita.

El poder de la fuerza decide lo que es justo y lo que no. El poder de la razón y el conocimiento es diluido y ahogado, con sus portadores, bajo manipulación mediática.

Es necesario retomar la senda de la cordura y la razón si no queremos seguir pagando y patrocinando nuestra autodestrucción.

 

 

Menú de este tema

Home