La Página de la Vida / www.proyectopv.org Página Principal

   Recibe tu Boletín            Vídeos             Libros, presentaciones, posts...

 
   
 
 
 
 
Búsqueda personalizada
 
 

 

VOLUNTAD

La voluntad es una facultad, un rasgo del carácter, imprescindible para recorrer el camino espiritual. Nadie puede vivir espiritualmente si no ejerce una fuerte voluntad. Ésta es necesaria para ser consciente y obrar adecuadamente, pues muchas cosas buenas que debemos realizar se pierden en medio de temores, dudas, vacilaciones y falta de determinación.

La voluntad, la perseverancia, incluso la obstinación, son necesarias muchas veces a la hora de obrar adecuadamente. En muchas ocasiones la persona espiritual debe enfrentarse consigo misma o con los demás. Entonces debe imponer su criterio ante la adversidad, y para ello se requiere mucha voluntad y energía.

La voluntad es la llave que nos abre las puertas de la espiritualidad. Sin la voluntad es imposible que el conocimiento de la verdad venza, por sí solo, la resistencia que ofrecen las circunstancias a nuestro obrar adecuado. La voluntad debe surgir siempre de la consciencia, del conocimiento y del amor, y debe ser el fruto de la reflexión. Como las demás virtudes, la voluntad, junto a la persistencia y la perseverancia que le acompañan, no puede ejercerse separada de la espiritualidad. Alguien que sólo sea voluntarioso o persistente puede no obrar adecuadamente y ser para sus semejantes un fastidio irritante. Pero cuando la voluntad surge desde la consciencia y está acompañada de las demás virtudes resulta una facultad esencial.

La verdadera voluntad se ejerce únicamente viviendo de manera espiritual. Y la ocasión para vivir espiritualmente se presenta a cada momento, pues siempre debemos ser conscientes y obrar adecuadamente. También se ejerce la voluntad cuando se aceptan de buen grado dolores inevitables, como por ejemplo determinados dolores físicos, ante algunos de los cuales la ciencia se encuentra impotente, o los dolores morales, que se producen cuando se ha obrado inapropiadamente. Para ejercer la magnanimidad y la superioridad que ofrece la voluntad se necesita ser consciente, dueño y señor de sí mismo, del propio cuerpo físico, de las emociones, sentimientos y pensamientos.

La voluntad es una opción espiritual de la persona en la que toda ella se unifica y dispone de sí misma. Es el poder y la decisión a obrar, es asiduidad y perseverancia, y es irresistible, pues con el tiempo derroca y destruye a las mayores potestades. El tiempo es amigo y ayuda a los que aguardan su oportunidad inteligentemente, pero es un enemigo que destruye a los que avanzan a tientas y a locas.

Cuando nos parece que las cosas andan mal, como a veces nos sucede, y el camino que recorremos lo encontramos cuesta arriba y lleno de penurias, podemos hacer un alto y reflexionar, pero nunca cejar. Rara parece la Vida, con sus vueltas y revueltas, pero todos con el tiempo aprendemos que más de un fracaso puede ser un triunfo si persistimos en vez de claudicar. Debemos caminar nuestro camino con voluntad y perseverancia, persistir en nuestro trabajo espiritual. Aunque el andar sea lento tal vez cumplamos nuestro propósito con sólo un esfuerzo más. A nuestro objetivo se llega también a través del fracaso. Casi nunca sabemos a qué distancia nos encontramos de él, puede que sea cerca cuando parece que sea lejos. Aunque todo parezca en contra nunca hay que cejar ¿Quién sabe lo que es fracaso, quién sabe lo que es fracasar?

 

Actualizar menú del tema

Home