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CAMBIOS EN LOS DISEÑOS ACTUALES DE PAREJA

Lo bueno que tienen las relaciones hoy en día es que se pueden diseñar a gusto de la propia pareja. Por lo tanto, los fundamentos sobre los que se basan las relaciones pueden ser ilimitados, como ilimitadas son las personas. Una pareja puede establecerse no solamente por amor, sino por objetivos tan variados como el tradicional de formar una familia y sacar adelante unos hijos; o por razones económicas, porque dos sueldos en una casa son mejor que uno; también porque funciona bien sexualmente; y un largo etcétera, entre el que incluiríamos a parejas generalmente incomprendidas como la formada por el hombre mayor con dinero y la joven despampanante. Si los dos están de acuerdo en lo que quiere cada uno y la asociación les parece beneficiosa a los dos, esa pareja tiene un gran fundamento: ambos están jugando con las mismas reglas, y éstas se respetan mutuamente.

 

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Vamos a ver las diferencias esenciales que existen entre el concepto de pareja que había antes y el concepto de pareja que encontramos hoy en día en el mundo occidental. Estos cambios se pueden explicar según  tres perspectivas: la de la familia-pareja, el divorcio y la homosexualidad; siendo estas mismas aspectos fundamentales del cambio.

En primer lugar, refiriéndonos a estas tres perspectivas, el concepto de pareja se entiende ahora como un "compromiso" o mejor dicho un encuentro, hecho por parte de dos personas que tienen como base el amor o la atracción. En otras épocas, había poco diálogo y se escuchaba poco, no se priorizaban los sentimientos y las necesidades de cada uno, sino que la convivencia giraba alrededor de la unión familiar y la rutina se soportaba por esta misma razón. El machismo imperaba, y el feminismo no entraba en discusión con los "hombres" de la casa.

Ahora todo ha cambiado, la necesidad de la mujer de tener su propio espacio hace que los deberes no sean una obligación, aunque aún muchos hombres no entienden ésto y producen sufrimiento en ellos mismos y en los demás.

Hoy en día la tipología de pareja ha dado un giro. El concepto de pareja se divide en varios tipos. Unos de los múltiples tipos de parejas que existen hoy en día son los matrimonios, amantes, amigovios, swingers, ocasionales, noviazgos, en convivencia, de padres separados, abiertas a terceros, a prueba... en fin, encontramos estas formas de relación de pareja y algunas más. Son numerosas las formas de pareja en la actualidad.

Dentro de los tipos de parejas más convencionales también nos encontramos con múltiples variantes de acuerdo a la etapa que estas personas están viviendo. Pueden ser etapas en las que uno o ambos componentes de la pareja se encuentren en un estado de crisis y en las que ambos deban reacomodarse a una nueva situación y encontrar un nuevo equilibrio. Depende de la plasticidad de la pareja y de cada uno de ellos para que estas crisis sean enriquecedoras y positivas o se instaure a partir de ellas los gérmenes de futuros padecimientos físicos y/o psíquicos.

He aquí algunas etapas/situaciones significativas que puede vivenciar una pareja:

· Comienzo de la relación y/o del noviazgo

· Convivencia y/o casamiento

· Llegada del primer hijo

· Llegada de otros hijos

· Separaciones

· Constitución de hogares ensamblados

· Comienzo de escolaridad (jardín de infancia o primaria) de hijo/s

· Pubertad y adolescencia de hijo/s

· Cuando los hijos se van

· Muertes de padres y otras personas altamente significativas

· Mudanzas

· Cambios en los trabajos de ambos

· Enfermededades y operaciones quirúrgicas



Se considera que la pareja como célula de la familia sigue teniendo su entidad específica en cualquiera de las etapas y que es en sí misma una familia, en tanto decidan compartir la vida y crear en este sentido un hogar común.

 

De todas formas, los individuos se encuentran influenciados por potentísimas fuerzas sociales complejas y no pueden entenderse fuera del contexto social en el que viven. Podríamos decir que estas fuerzas pertenecen a una determinada conciencia colectiva que describe el carácter de una sociedad particular.

El concepto de familia siempre ha sido la creación de una entidad social, del tabú, la primera regla elaborada por los humanos que marca, el paso de la especie animal a la condición humana.

La familia ha sido y sigue siendo un tema de gran importancia para explicar el funcionamiento y la complejidad de la realidad social y de la relación entre parejas. La familia en su devenir histórico ha pasado por diferentes etapas, siendo muy importante el impacto que la modernidad hace en ella como ruptura. Cada vez son más inseguras entre los jóvenes. Cada vez hay más parejas que prefieren formar una pareja de hecho, que se definen una "familia" y cada vez más el concepto de matrimonio, como elemento principal para formar una familia, está perdiendo fuerza, incluso desapareciendo. Las principales variables socio-demográficas, para llegar a estos resultados han sido el sexo y la edad. Las opiniones sobre el concepto de familia contrastan según las generaciones y según el sexo. Las mujeres con una edad mayor de 30 años están más de acuerdo con el concepto patriarcal de familia mientras que los hombres de la misma edad piensan lo mismo, respecto al concepto de familia pero también entre ellos hay muchos que no están a favor del matrimonio. Mientras que entre los jóvenes la mayoría optan por la idea de pareja de hecho.

Otra perspectiva importante se refiere al fenómeno del divorcio, ya que este es un hecho que se da cada vez más en la sociedad modernas. El debate del divorcio ha interesado desde siempre ha todas las disciplinas, ya que es un tema importante y autónomo dentro de la sociología de la familia.

El divorcio en realidad es la disolución del matrimonio o sociedad conyugal ante la ley y/o religión. (En la mayoría de los países occidentales, el matrimonio es una unión entre dos o más personas con un reconocimiento social, cultural y jurídico.)

El divorcio está muy reglamentado en muchos países occidentales, considerados modernos donde las leyes tienden a dar protección a la mujer y a los hijos nacidos en el vínculo disuelto y a dejar desprotegido al hombre, en muchísimos casos haciéndole sufrir una situación de verdadera injusticia.

La institución del divorcio es casi tan antigua como la del matrimonio, aunque en muchas culturas no se admitían por cuestiones religiosas, sociales o económicas. La mayoría de las civilizaciones que regulaban la institución del matrimonio nunca la consideraron firme, y su ruptura generalmente era solicitada por los hombres. Aunque en algunas de ellas, el nacimiento de un hijo le otorgaba al vínculo el carácter de indisoluble. En muchas sociedades antiguas esta situación podía ser también motivo de muerte, como en la antigua Babilonia, donde el divorcio podía ser pedido por cualquiera de los cónyuges, pero el adulterio de las mujeres era penado con la muerte. Los celtas practicaban la endogamia (matrimonio de personas de ascendencia común o naturales de una pequeña localidad o comarca), excepto los nobles que solían tener más de una esposa. Era habitual la práctica de contraer matrimonio por un período establecido de tiempo, tras el cual los consortes eran libres, pero también era habitual el divorcio. En América, los Aztecas sólo podían tener una esposa y se la denominaba Cihuatlantli, y sólo podían tener un número determinado de concubinas, sólo la cantidad que pudiera mantener. En este contexto, no desconocían el divorcio, pero debía lograrse por sentencia judicial, que los habilitaba para contraer nuevamente matrimonio. En el caso de los hombres hebreos, en cambio, los varones podían "rechazar" a sus esposas sin necesidad de argumentar la causa de tal actitud, bastaba con informar al Sanedrín. También existía el divorcio por mutuo acuerdo, pero las razones de las mujeres eran sometidas a un análisis más riguroso que las del hombre.

De la misma manera, en la antigua Grecia existía el divorcio por mutuo acuerdo y la repudiación, pero el hombre debía restituir las pertenencias a la familia de la mujer en caso de separación. En Roma no se contempló el divorcio sino hasta el siglo II a. C. y tuvo similares características que en Grecia, aunque las mujeres que eran ricas por herencia de su padre y descontentas con sus esposos solían abandonarlos y divorciarse de ellos sin mayores inconvenientes. En los inicios del cristianismo, el divorcio era admitido, pero con el tiempo la Iglesia lo fue prohibiendo. A partir del siglo X, eran los tribunales eclesiásticos quienes formalizaban los divorcios, no sin grandes disputas de distintos sectores de la Iglesia cristiana. A partir del Concilio de Trento, en 1563, se impuso la teoría del carácter indisoluble del vínculo, aunque se admitió la separación de cuerpos. Sin embargo, la Reforma de Lutero, admitió el divorcio aunque únicamente en casos muy graves. Esta reforma, incluso provocó que Inglaterra abrazara la misma doctrina, debido a que su rey, Enrique VIII, deseaba divorciarse de su esposa, Catalina, y la Iglesia de Roma no se lo permitía.

En España el Fuero Juzgo, lo admitía en casos de sodomía del marido, inducción a la prostitución de la mujer y adulterio de esta. Posteriormente Las Siete Partidas lo prohibieron. Italia en 1970 y España en 1981 fueron algunos de los últimos países europeos en aprobarlo definitivamente. En 1796, Francia incorporó la ruptura del vínculo matrimonial en la ley promulgada el 20 de noviembre, que sirvió de antecedente a muchas de las legislaciones vigentes.

Actualmente España es el país con más números de divorcios de los países de la Unión Europea. Gracias a los estudios realizados por la Universidad Complutense de Madrid de Ciencias Políticas y Sociología y el INE, que ha tenido en cuenta la valoración social sobre la ley del divorcio en España, englobada en una investigación general sobre la pareja humana, y gracias al Instituto de Política Familiar (IPF) se hicieron informes en cuales se afirma que "en España hay un divorcio cada 3,7 minutos".



Por ultimo, otra perspectiva que aporta datos a la reflexión es ver cómo han cambiado las parejas en las últimas décadas es el tema de la homosexualidad. La homosexualidad en su conjunto es una orientación sexual y se define como la interacción o atracción sexual, emocional, sentimental y afectiva hacia individuos del mismo sexo. Etimológicamente, la palabra homosexual es un híbrido del griego homos (que en realidad significa igual y no, como podría creerse, derivado del sustantivo latino homo, que quiere decir hombre) y del adjetivo latino sexualis, lo que sugiere una relación sexual y sentimental entre personas del mismo sexo, tanto para hombres como para mujeres. Desde 1973 la comunidad científica internacional considera que la homosexualidad no es una enfermedad. Sin embargo, la situación legal y social de las personas que se autodenomina homosexual varía mucho de un país a otro y frecuentemente es objeto de polémicas.

El término homosexual fue empleado por primera vez en 1869 por Karl-Maria Kertbeny y el libro Psychopathia Sexualis de Richard Freiherr von Krafft-Ebing popularizó el concepto en 1886. Desde entonces, la homosexualidad se ha convertido en objeto de intenso estudio y debate: inicialmente se catalogó como una enfermedad, trastorno o patología que había que curar, pero actualmente se entiende como parte integral necesaria para comprender la biología, psicología, política, genética, historia y variaciones culturales de las identidades y prácticas sexuales de los seres humanos.

La homosexualidad durante la historia ha estado presente en las sociedades desde tiempos muy antiguos, y se han encontrado casos de homosexualidad bastante bien documentados desde la más temprana antigüedad.

El lugar del homosexual en la sociedad y la percepción de la homosexualidad cambian muchísimo en las diferentes sociedades y épocas. En la Grecia antigua, por ejemplo, se consideraba normal que un muchacho (entre la pubertad y el crecimiento de la barba) fuera el amante de un hombre mayor, el cual se ocupaba de la educación política, social, científica y moral del amado. Pero se consideraba más extraño que dos hombres adultos mantuviesen una relación amorosa (aunque se ve que era normal en la relación entre Aquiles y Patroclo, o en las parejas de soldados tebanos y hasta en la relación entre Alejandro Magno y Hefestión).

Con respeto a la homosexualidad, hay personas que están a favor y personas que están en contra. Las personas que están a favor son las personas que principalmente, tienen una postura progresista y a favor de la reforma y que argumentan que regularizando el matrimonio homosexual se otorgan nuevos derechos a un grupo de ciudadanos (los homosexuales y bisexuales) que hasta este momento no han incumplido de esta manera en algunos casos la Constitución o la legislación vigente (al condenar la desigualdad y la discriminación, mientras que algunos de los ciudadanos no se pueden casar con la persona que quieren, mientras otra parte sí lo pueden hacer). Con esta extensión de derechos, argumentan, no se ven afectadas las libertades de otros ciudadanos.

Las personas que están en contra suelen afirmar que existe única y exclusivamente un tipo de familia y no varios tipos de ella, y su definición de familia dice que se trata de una unidad destinada a la procreación y, dado que una pareja de hombres, lo mismo que una pareja de mujeres, no pueden procrear a través de los medios "naturales" (los tradicionales), por consiguiente la familia queda restringida a la unión de un hombre con una mujer. Otro argumento puesto en el estudio durante estos debates es la raíz etimológica de la palabra matrimonio, que proviene del latín, matri-monium, y significa "unión de hombre y mujer concertada mediante determinados ritos o formalidades legales". Este segundo argumento está especialmente orientado en no aceptar que estas uniones sean llamadas matrimonio sino más bien de otra manera, manteniendo sin embargo la mayor parte de los derechos que eso implica.

Como vemos, otro factor de cambio en las parejas actuales es la homosexualidad. Podemos ver también como el concepto de pareja ha cambiado durante siglos, siendo cada vez esta perspectiva, felizmente, más liberal y respectándose los derechos de cada persona.

 

 

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