Cambios físicos y psicológicos

Durante el climaterio, se produce una serie de cambios físicos y psicológicos. El término climaterio se refiere al envejecimiento gradual de los ovarios en el decurso de los años, que lleva a una disminución de su eficiencia. Más importante aún es la disminución de la producción de estrógenos, que conduce al síntoma más evidente del climaterio: la menopausia (el cese de la menstruación), que se produce, por regla general, en torno a los 48 ó 50 años. Otro efecto es la pérdida de elasticidad de la vagina y la reducción de los senos. El climaterio es el proceso que engloba tres períodos: premenopausia, perimenopausia (cuando empezamos a notar los cambios) y postmenopausia (cuando ya no se tiene la regla).

El climaterio es un período en la vida de la mujer de límites variables, pero siempre situado entre los 40 y los 60 años. Se caracteriza por la transición desde una fase ovárica (entendida en sus dos vertientes: reproductiva y hormonal) hacia otra fase de reposo funcional. Como consecuencia de este proceso se producen importantes cambios endocrinos, tanto en los niveles sanguíneos de las hormonas sexuales como en los efectos centrales y periféricos de estas hormonas.

En esta época, surgen una serie de síntomas (aunque "síntoma" no es una palabra adecuada para describir la menopausia. Un síntoma es un cambio debido a una enfermedad y la menopausia no es una enfermedad): síntomas físicos (como los sofocos) y psicológicos (como la depresión, la irritabilidad, los accesos de llanto y la incapacidad de concentrarse). En algunos casos raros, la depresión puede ser muy grave (melancolía involutiva) en mujeres sin episodios anteriores de problemas mentales. Se estima que alrededor del 10% de las mujeres padece depresiones graves durante la menopausia. La depresión menor durante este período menopáusico es más corriente.

¿Acaso todas las mujeres tienen que experimentar estos síntomas? En una encuesta de 638 mujeres, de edades comprendidas entre los 45 y los 55 años, realizada en Londres durante los años 1964 y 1965, alrededor del 50% manifestó que los sofocos eran muy molestos.

Por desgracia, gran parte de la investigación realizada en mujeres menopáu-sicas se ha efectuado con personas que solicitaban algún tipo de atención sanitaria, es decir, con una población "paciente". Ha surgido un estereotipo de mujer menopáusica, que induce a pensar que en este período la mujer tiene muchos síntomas difusos. Un estudio de una muestra representativa de 2.500 mujeres, de edades comprendidas entre los 45 y los 55 años, realizado en el estado de Massachusetts en 1987, supuso un importante desafío contra el estereotipo. Se realizó un seguimiento de las mujeres durante 27 meses. Los resultados pusieron de manifiesto que, en sí, la menopausia no provoca ningún empeoramiento de la salud, ya sea física o mental.

En este caso, hay también un problema sutil de interpretación, semejante al que mencionamos en relación con el síndrome de tensión premenstrual. Se dice que las mujeres tienen "más" problemas durante la menopausia. ¿Más que quiénes?, ¿más que los hombres?, ¿más que en otras épocas de su vida? Sobre esta última cuestión, se estudiaron los síntomas que presentaban las mujeres de diferentes grupos de edad. Descubrieron que las adolescentes y las mujeres menopáusicas manifestaban el mayor número de síntomas problemáticos. Las postmenopáusicas refirieron el menor número de estos síntomas. Es obvio que la menopausia no "arruina" de forma permanente a la mujer. Entre las adolescentes, son más corrientes los síntomas psicológicos (por ejemplo, la tensión), mientras que, en el caso de las mujeres menopáusicas, los más comunes son los síntomas físicos, como los sofocos. Estas últimas sólo mostraron un aumento en cinco categorías de síntomas psicológicos: dolor de cabeza, irritabilidad, nerviosismo, melancolía y sensaciones de sofocación (relacionadas estas últimas con los sofocos). Por lo tanto, la menopausia no parece constituir el peor momento de la vida de la mujer, desde el punto de vista psicológico; es probable que no sea tan malo como la adolescencia.

En resumen, las pruebas indican que la menopausia no trae consigo una avalancha de problemas, ya se consideren los estudios sobre mujeres de mediana edad, con muestras bien escogidas, o se comparen a éstas con otros grupos de edad. Aparecen algunos síntomas limitados: sofocos y un ligero aumento de la proporción de depresiones o "estados melancólicos".

 

 

 

 

 

 

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