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EL ALCOHOLISMO EN LA MUJER

Los expertos están de acuerdo en que hay muchos factores que predisponen a una mujer para que se convierta en alcohólica o en bebedora problemática. Entre ellos, están los siguientes: una historia familiar de alcoholismo, trastornos de la vida familiar en la infancia y los roles sociales (que incluyen las normas y papeles asignados al género en el propio grupo étnico).

La historia familiar de alcoholismo es un factor que predispone tanto para los varones como para las mujeres. Diversos estudios desarrollados con toda minuciosidad, comparando a niños adoptados cuyos padres biológicos eran alcohólicos con niños también adoptados cuyos padres biológicos no lo eran, indicaron que los factores genéticos influyen en el desarrollo del alcoholismo y, en parte, explican por qué tiende a transmitirse en línea familiar descendente.

Los trastornos de la vida familiar en la infancia, como el alcoholismo de un progenitor, la muerte de uno de ellos o el divorcio, son corrientes en el caso de las personas que tienen problemas con el alcohol. Es mayor la probabilidad de que tales acontecimientos traumáticos correspondan a la historia de las mujeres alcohólicas que a mujeres de la población general. Por otra parte, es más probable que las mujeres alcohólicas se refieran a esos trastornos familiares y a haberse sentido rechazadas y privadas de cariño en la infancia que en el caso de los hombres alcohólicos.

Los papeles sociales, en especial los asignados al género en el propio grupo étnico, constituyen otro factor relevante. Algunos grupos étnicos toleran e incluso estimulan la bebida en grandes cantidades, mientras que otros la desaprueban y otros la estimulan en los varones y la desaprueban en las mujeres, todo lo cual es probable que influya en las pautas de alcoholismo. Por ejemplo, entre los norteamericanos de ascendencia irlandesa, la tasa de alcoholismo es muy alta, tanto en el caso de los varones como en el de las mujeres, mientras que, entre los hispanos, la tasa de los hombres es elevada, pero muy baja la de las mujeres.

Parece existir una fuerte relación entre la depresión y los problemas alcohólicos en las mujeres. También se registra una elevada tasa de alcoholismo entre los cónyuges de las mujeres alcohólicas. Las pruebas indican que la adicción puede empezar por el marido, transmitiéndose más tarde a la esposa, siendo raro que suceda lo contrario.

Entre las mujeres alcohólicas se registran también importantes variaciones. Al menos, aparecen dos tipos básicos. Un grupo está constituido por mujeres que empezaron a beber muy pronto, durante su adolescencia, otro entre los 20 y los 30 años; es muy probable que tengan dificultades para controlar sus impulsos y son muy semejantes a las mujeres que se convierten en delincuentes. El otro grupo está formado por las que se iniciaron en el alcoholismo entre los 30 y los 50 años. Al principio, mostraban mejores cualidades para rechazar el alcohol pero, poco a poco, comenzaron a utilizarlo para hacer frente a los sentimientos de depresión, acelerando su ingestión de forma progresiva.

Aunque mujeres y hombres alcohólicos tienen muchas cosas en común, se han descubierto ciertas diferencias de género. Las mujeres empiezan a beber y tienen su primer episodio de intoxicación más tarde que los hombres. Además, es más probable que la mujer alcohólica beba en casa y sola, mientras que los alcohólicos suelen hacerlo en ambientes sociales.

 

 

 

 

 

 

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