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La imagen exterior

En el mundo moderno ha cobrado una enorme importancia el tema de la imagen. Muchos estudios y trabajos de técnicos de la imagen tratan de esta cuestión, mediante un cuidadoso trabajo a través del cual se realiza una mejora de la misma, sobre todo de las personas públicas o de aquellas que tienen una gran resonancia social.

Un factor importante es el del vestido. ¿Qué significa el vestido? Podemos decir que «el vestido es como una prolongación de la personalidad».

Dice mucho la forma de presentarse una persona. Refleja el buen gusto, si su actitud es clásica o moderna, su grado de exquisitez, la influencia que opera en él la moda y lo que se lleva o lo que está más en boga.

El modo de vestir es una especie de tarjeta de visita. Una forma de entrar en contacto con los demás, un modo de aparecer ante ellos. El ser humano se retrata psicológicamente a través de la manera en que va vestido. El lenguaje del vestido encierra un verdadero simbolismo y tiene una gran amplitud de posibilidades. Por una parte, signos de rango (vestido militar, de noche, de gala, traje académico). Por otra, una indicación de oficio (cargo político, sociedades más o menos secretas, como la masónica, Ku-Kux-Klan), signos locales o nacionales (trajes folclóricos, tradicionales) y por supuesto, aluden también a un cierto nivel económico (esto está quizá más marcado en las mujeres, aunque en los últimos años se ha producido una verdadera explosión en la moda masculina, que en algunos países, como Italia y Francia, ha hipertrofiado la industria de la moda masculina).

Un cierto tipo de estilo de vestir incita o retrae hacia el conocimiento de otro. Y aunque sólo sea una actitud, la del porte exterior, nos va a decir bastante en una primera aproximación hacia ese individuo.

Moda y vestido están íntimamente unidos. Por eso la moda tiene un carácter esencialmente social. Pero las modas cambian, oscilan, se truecan... vuelven. Y así como la cara es el espejo del alma —decimos en el lenguaje coloquial—, el vestido manifiesta buena parte de nuestra psicología. Además, el vestido ofrece una más amplia superficie de inspección, que las de las partes descubiertas del cuerpo —la cara y las manos.

El vestido define la imagen estética de la persona.

 

 

 

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