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MÉTODOS ANTICONCEPTIVOS QUE NO PRECISAN PRESCRIPCIÓN MÉDICA

El coitus interruptus, coito interrumpido, es, por ejemplo, un método muy ineficaz para evitar el embarazo, pero a pesar de ello es uno de los más utilizados. Los adolescentes que lo practican han de saber que, una vez producida la erección, puede haber cierta cantidad de semen en el orificio uretral del pene y que, por lo tanto, el contacto genital puede originar un embarazo aunque no se produzca la eyaculación. Además, muchos varones adolescentes sufren con frecuencia de eyaculación prematura y no tienen el autocontrol necesario para retirarse antes de eyacular. Comúnmente, ni el hombre ni la mujer obtienen satisfacción y tampoco se evita el embarazo. Algunos especialistas en salud llaman al coito interrumpido "un método de último recurso"; sin embargo, por tener un índice de fracasos del 30%, es en realidad un método desastroso, escasamente superior a la ausencia de precauciones.

Las técnicas naturales de planificación familiar, con el método de los doctores John y Evelyn Billings en cabeza, tienen un índice de eficacia casi del 98 %, siempre y cuando se trate de mujeres muy motivadas que sepan llevar ordenadamente el control diario de su temperatura basal y examinar las variaciones de su secreción vaginal (moco del cuello uterino). En el caso de las adolescentes, éstas han de saber que las prácticas de observación corporal deben realizarse durante varios meses, antes de que pueda utilizarse este método de manera segura y eficaz. Así y todo, la propia inmadurez fisiológica de la mecánica reproductiva y de los órganos directivos (hipotálamo, ovarios) hace que, en la mayoría de las adolescentes, el 50 % de los ciclos sean irregulares y anovulatorios. Se debe saber que pueden pasar de cuatro a seis años después de la menarquia hasta que el ciclo de la adolescente sea similar al de la mujer adulta. No es, pues, un método en el que pueda confiar plenamente la chica adolescente, aunque siga las instrucciones de la forma más disciplinada. Para que estos métodos de planificación natural de la familia sean eficaces se requiere un tiempo de instrucción, que habitualmente se adquiere en cursillos dictados por profesionales sanitarios.

Desde la creación, en 1977, en Los Ángeles, California, de la Fundación de la Organización Mundial del Método de la Ovulación Billings (WOOMB), ésta se encarga de difundir sus enseñanzas por todo el mundo. Hay que reseñar que la OMS y las Naciones Unidas han dado el visto bueno a este método. Lo ideal es instruir a ambos miembros de la pareja, a fin de que el varón comprenda por qué son necesarios los períodos de abstinencia. Obviamente, el varón soltero, por lo general, se muestra reacio a participar en estos métodos naturales. Es conveniente recordar que la Iglesia católica acepta estos métodos naturales
para regular la natalidad siempre que se apliquen dentro del matrimonio.

Al popular preservativo (condón, profiláctico), cuya eficacia es del 85 al 95 %, le dedicamos más adelante íntegramente un apartado.

Los espermicidas vaginales (espumas, geles, cremas, óvulos) se encuentran generalmente en las farmacias junto con los productos de higiene femenina, como los jabones para baño y desodorantes. En la etiqueta de los espermicidas debe constar el término "contraceptivo" o similar, que señale claramente a la potencial usuaria que el producto sirve para evitar el embarazo. Asimismo, la adolescente debe recibir instrucciones prácticas y específicas antes de que comience a usar el producto: colocar el óvulo en la vagina de 10 a 30 minutos antes del coito y dejarlo allí durante seis horas después, y por lo tanto proceder a un lavado superficial después de tener relaciones sexuales, sin utilizar una ducha interna ni un baño de asiento.

La esponja anticonceptiva también se puede comprar sin prescripción médica. Tiene un índice de eficacia entre el 80 y 90%. La esponja es menos eficaz que el preservativo masculino, pero en el caso de una adolescente cuya pareja se niegue a usarlo, puede ser más adecuada que el uso exclusivo del espermicida (la propia esponja está impregnada de un espermicida y cubre el cuello del útero igual que un diafragma). También aquí la joven tiene que ser instruida en este caso acerca de cómo colocarse adecuadamente el anticonceptivo. Una vez que se coloca de forma apropiada, la esponja es efectiva durante 24 horas y se pueden tener múltiples coitos sin necesidad de colocar más espermicida. Se debe extraer seis horas después de la última relación y no puede volverse a utilizar otra vez. Tampoco puede usarse durante la menstruación debido al riesgo de que produzca un shock tóxico.

 

 

 

 

 

 

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