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OVNIs nazis y prototipos norteamericanos

Junio de 1944. Después de repetidos intentos el "avión" aumentó su velocidad dejando tras de si la pista de aterrizaje de Brandis (Leipzig) elevándose en el cielo. El hecho sería absolutamente rutinario de no ser porque dicho aparato era el único de su especie en el mundo. Se trataba del As6, construido y diseñado por Arthur Sach después de 5 años de pruebas y representaba un autentico "platillo volante" con su revolucionaria forma de media luna.

Tras la finalización de la guerra se dio a conocer al público que dicho proyecto de "platillo" no había sido el único, y que otros ingenieros habían desarrollado aparatos para la Luftwaffe de Herman Goering. Según testimonios de Andreas Epp, antiguo ingeniero de la Skoda que trabajó en dichos diseños en el aeródromo de Praga, se realizaron diversos planos y maquetas de la "peonza voladora" de Schriever y de Habermohl, la cual básicamente consistía en un gran aro plano que giraba en torno a una cúpula o cabina central de pilotaje. La zona intermedia entre ambos estaba formada por palas similares a las de un helicóptero, y unidas entre si, lo cual hacia las veces de una gran hélice orientable, dándole al sistema una formidable maniobrabilidad y potencia propulsora.

Para algunos técnicos, el proyecto final estaba dotado de 6 potentes motores a reacción, lo que podría hacer que el "platillo" de Schriever fuera el primero en traspasar la barrera del sonido. Tal y como comenta el investigador Manuel Carballal en su libro “OVNIs y pilotos”, verificar estas asombrosas afirmaciones es complicado pues a Habermohl se le pierde totalmente el rastro tras la guerra, posiblemente arrestado en Austria y obligado a trabajar para el gobierno soviético en el diseño de "platillos volantes" (alas circulares), mientras que Schriever muere en los años 50 dejando tras de si una gran cantidad de planos y documentación sobre producción de proyectos. Pero el hecho de que tanto soviéticos como americanos siguieron desarrollando este tipo de "aeronaves" es evidente, puesto que la USAF probó en Norfolk (Virginia) la llamada "torta volante", derivada de esos diseños nazis y perfeccionada en el año 48 por el XF5.V-1, un autentico platillo volante.

Quizá lo más inquietante de todo esto sea el hecho de que los proyectos nazis sobre platillos volantes o alas circulares parten de muy antiguo, ya que curiosamente Schriever y Habermohl eran expertos en autogiros (precursores del helicóptero) y al parecer recogieron gran parte de sus ideas del inventor de los mismos, el ingeniero español Juan de la Cierva, que ya había hecho diseños preliminares a finales de los años 20. De hecho, De la Cierva murió en un extraño accidente de aviación cuando se disponía a partir rumbo a Munich, donde muy posiblemente pretendía seguir su carrera amparado por el III Reich.

 

 

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