La Página de la Vida / www.proyectopv.org Página Principal

   Recibe tu Boletín            Vídeos             Libros, presentaciones, posts...

 
   
 
 
 
 
Búsqueda personalizada
 
 

 

 

LA PERSONA SIN AFECTOS

En principio, esto no existe, todo el mundo quiere a alguien, teme, está triste o alegre... siente algo afectivamente. Sin embargo, hay veces en que una persona parece ser de hielo, no se inmuta ni se emociona por nada, no manifiesta ni emociones, ni sentimientos ni pasiones. Parece «una persona sin afectos».

El psicópata o caracterópata es el prototipo de personalidad sin afectos y entra dentro del campo de la patología psiquiátrica. Kurt Schneider los define como «personas que sufren y hacen sufrir» aunque hoy se admite más que hacen sufrir sin inmutarse por las consecuencias de su conducta. Presentan una pobreza general de reacciones afectivas, los actos que cometen no les producen nerviosismo, ansiedad, pena, vergüenza o culpabilidad ni ningún otro tipo de sentimiento que la persona normal experimentaría en las mismas circunstancias. Presentan una carencia de emociones, no están ansiosos ni tristes, no lloran ni demuestran alegría ni tampoco sufren los correlatos somáticos de esas emociones, como la palidez, el rubor, el temblor, el sudor...

El descenso del estado de ánimo que puede llegar a la tristeza y la depresión es un cambio de la afectividad. El sujeto se encuentra tan agobiado por su propio malestar que presenta una falta de resonancia afectiva o una anestesia afectiva. El deprimido no entra en contacto afectivo con los otros, no puede, está bloqueado dentro de sí mismo, parece que «ni siente ni padece», pero lo que ocurre es que su propio malestar acapara toda su afectividad.

Junto a estos dos tipos de alteración de la afectividad que entran dentro del campo de la patología psiquiátrica, hay una tercera forma, que se presenta tras sufrir vivencias traumatizantes que dejan huellas afectivas dolorosas, en la que el sujeto puede, consciente o inconscientemente, ir inhibiendo su afectividad, creando como una barrera protectora que le evite sufrimientos posteriores. Esto, que en principio se plantea como beneficioso, es perjudicial y puede llegar a descompensar psicológicamente.

 

 

 

Menú de este tema

Home