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  POR QUÉ SON UN PROBLEMA LAS ADICCIONES

Las adicciones pueden llegar a ser un verdadero problema de salud que afecte al funcionamiento normal de una persona y también de los que están a su alrededor.

Si el consumo de drogas o la compulsividad de ciertos comportamientos no tuviera repercusión sobre el estado de salud y de bienestar de los individuos, ni influyera de forma negativa en el entramado de las relaciones familiares y sociales, seguro que todos seriarnos adictos a alguna cosa, porque sólo obtendríamos beneficios de nuestros hábitos sin tener que asumir ningún tipo de coste por ellos. Pero la realidad es otra. En el proceso de adicción, la balanza entre beneficios y costes, entre ventajas e inconvenientes, se va modificando paulatinamente, con mayor o menor celeridad. Puede que al principio los costes sean inapreciables, pero con el paso del tiempo lo que no se aprecian son los beneficios. El adicto deja de disfrutar con su comportamiento y sólo lo repite para no sentirse mal. Para entonces los efectos sobre la salud, la familia, el trabajo, los amigos, etc., ya son muy evidentes.

El conjunto de comportamientos que pueden derivar en una adic-ción son considerados como conductas de riesgo, esto quiere decir que aumentan la probabilidad de que aparezcan problemas de todo tipo asociados directamente con ellas. La adicción es uno de esos problemas, pero no el único.

Los problemas sanitarios derivados del consumo de drogas son múltiples. Algunos aparecen a medio o largo plazo, pero otros pueden suceder de forma inmediata a un episodio de consumo, incluso sin haber desarrollado una adicción y, en ocasiones, pueden ser muy graves. Son las reacciones adversas y los accidentes.

Nuestro organismo no se encuentra siempre igual; tampoco podemos tener control absoluto sobre lo que ingerirnos, especialmente si se adquiere en el mercado negro. La mezcla o consumo simultáneo de-varias drogas es un riesgo añadido; y, cómo no, es necesario considerar la relación entre el consumo de drogas y la probabilidad de tener accidentes. El consumo de cualquier sustancia con efectos sobre el sistema nervioso altera la capacidad de alerta y el tiempo de reacción, tanto si reduce su actividad como es el caso de las sustancias depresoras (alcohol, cánnabis, tranquilizantes o somníferos, opiáceos, etc.), como si la acelera o hiperestimula (anfetaminas, cocaína, éxtasis o derivados, etc.). La alteración perceptiva que producen las sustancias alu-cinógenas (LSD, tripis, etc.) impide absolutamente la ejecución de cualquier actividad que requiera un mínimo de atención. Cuando hablamos de accidentes no sólo nos referimos a los de tráfico (conductores o peatones), sino también a los que se puedan producir en el ámbito laboral, en el doméstico y en el mundo de las relaciones personales (relaciones sexuales no deseadas o sin la necesaria protección, comportamientos violentos, etcétera).

Las enfermedades, las reacciones adversas o los accidentes no son, sin embargo, los únicos problemas que pueden derivarse del consumo de drogas, tal vez ni siquiera son los que más preocupación y malestar generan, al menos a corto plazo. Son frecuentes y relativamente rápidos en aparecer los cambios de carácter (impaciencia, nerviosismo, irritabilidad, cambios bruscos en el estado de ánimo...); las dificultades en las relaciones personales (discusiones familiares, problemas de pareja, disfunciones sexuales, déficits de comunicación, aislamiento social...); incumplimientos en el rendimiento ocupacional (estudios y/o trabajo) con las lógicas consecuencias académicas o laborales, que en ocasiones pueden desembocar en graves problemas económicos e incluso legales.

Las personas con otras adicciones, sin drogas, están sometidas a problemas muy parecidos, ya que si bien no hay un factor físico-químico que impacte peligrosamente con el organismo (con excepción de la práctica de sexo compulsivo sin protección que multiplica la probabilidad de contagio de enfermedades infecciosas), el estrés continuado en el que vive el jugador o el que compra compulsivamente, afecta negativamente a los sistemas nervioso, inmunológico y endocrino, facilitando de modo indirecto el contraer enfermedades. En lo que sí hay coincidencia absoluta es en el resto de los problemas: ansiedad, angustia, depresión, irritabilidad, discusiones, aislamiento social, falta de rendimiento, etc.; y en sus efectos sobre el bienestar psicológico y la calidad de vida del afectado y de su entorno.

Obviamente, todos estos problemas no siempre se dan, su aparición o su intensidad depende de muchos factores, como ya hemos visto; y tampoco le ocurre lo mismo a todas las personas consumidoras de drogas, ni siquiera le ocurre siempre lo mismo a la misma persona. Es posible conocer a un consumidor de alguna sustancia, por ejemplo alcohol (o cocaína, o tranquilizantes, o cánnabis), al que durante mucho tiempo, tal vez años, su consumo no le ha generado ningún problema importante y, al que, de repente, todo se le ha empezado a complicar hasta hacerlo sentir desbordado, fuera de control y tal vez enfermo. No es casualidad, probablemente le haya ocurrido algún acontecimiento traumático o estresante que ha intentado paliar con las drogas (o el juego). A partir de ese momento, tal vez haya cambiado su forma de consumir lo que le habrá hecho mucho más vulnerable a desarrollar una adicción y a que aparezcan algunos de los problemas que hemos
mencionado.

De lo que se trata pues es de valorar los RIESGOS que se corren cuando nos comportamos de una determinada manera en situaciones concretas. Consumir drogas, jugar, practicar sexo, utilizar el ordenador en el tiempo libre, ir de compras... no son más que conductas, formas de comportarnos, pero pueden tener asociados una serie de daños (adicción, enfermedades, reacciones adversas, accidentes, problemas personales, de pareja, familiares y sociales), que es necesario conocer para poder prevenirlos y, en el caso de no tener éxito, afrontarlos y darles una solución que permita recuperar nuestra calidad de vida y nuestra salud.

 

ENFERMEDADES ASOCIADAS AL CONSUMO DE DROGAS (A MEDIO Y LARGO PLAZO)

 

SEGÚN EL IMPACTO DE CADA SUSTANCIA EN EL ORGANISMO SEGÚN LA VÍA DE ADMINISTRACIÓN
Tabaco: EPOC, cáncer de pulmón, enfermedades cardiovasculares.

• Alcohol: cirrosis hepática, cáncer de hígado, enfermedades cardiovasculares.

• Heroína: patologías hepáticas.

• Cocaína: enfermedades cardiovasculares y cerebrovasculares, patologías psiquiátricas.

• Alucinógenos: patologías psiquiátricas.

• Oral: enfermedades del aparato digestivo.

• Fumada: asma, bronquitis crónica. EPOC, cáncer de pulmón.

• Esn/fada: rinitis crónica, sinusitis, ulceración de las mucosas nasales, lesión en el taóique nasal.

• Inhalada: enfermedades respiratorias.

• Inyectada; infecciones cutáneas, enfermedades infectocontagiosas (VIH, hepatitis C).



Daños asociados al consumo de drogas:

- Reacciones adversas

• Intoxicación aguda (sobredosis)

• Coma etílico

• Psicosis cannábica

• Psicosis cocaínica

• Reacción alérgica aguda

• Depresión

• Crisis de angustia

• Crisis cardiaca

• Ictus

• Golpe de calor...
 

 

- Accidentes.

 

 

 

 

 

 

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