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  ADOLESCENTES EMBARAZADAS: POSIBLES DIFICULTADES A NIVEL BIOLÓGICO, PSÍQUICO Y SOCIAL

Según el Informe de Expertos sobre el embarazo y el aborto en la adolescencia de la Organización Mundial de la Salud:

• Las adolescentes embarazadas corren el doble de riesgo de experimentar anemia y complicaciones en el parto que las adultas, así como un mayor peligro de mortalidad propia durante el mismo.

• Mayores posibilidades de parto prematuro.

• El contacto sexual coital y el embarazo precoz se suelen asociar con cáncer cervical y complicaciones uterinas.

• Con respecto al bebé, tienen una tasa de mortalidad y de morbilidad doble que los bebés de madres adultas. Bajo peso, mayor riesgo de malformaciones congénitas, problemas de desarrollo, retraso mental, ceguera, epilepsia y parálisis cerebral.

 

El embarazo no deseado en la adolescencia cuando se decide llevar a término tiene una influencia directa y decisiva en la vida cotidiana de la joven y su familia a todos los niveles, a corto, medio y largo plazo. Se ven obligados a hacer cambios en su estilo de vida, que no siempre son fáciles de asimilar.

Uno de los aspectos que se ven afectados de manera inmediata es su rutina y rendimiento académico. Les resulta difícil en muchos casos asistir con regularidad a clase, por el malestar físico, por la imagen que muestran a los compañeros y profesores; se ven distintas a las demás y en esas edades es difícil asumir y manejar con eficacia las relaciones de aceptación con el grupo, por la falta de habilidades sociales y experiencia personal. Aparecen dificultades de autoestima, y tristeza, aislamiento y depresión..., que en muchos casos provocan que abandonen sus estudios. Esta situación es reforzada, en algunos casos, por la necesidad de ponerse a trabajar, ya que dependen económicamente de los padres.

Las parejas de adolescentes, formadas de manera casi forzosa, para intentar normalizar la situación de embarazo, corren más riesgos de ruptura. La falta de intimidad (en la mayoría de los casos tienen que vivir con la familia de alguno de ellos durante una temporada larga, con los roces que esto conlleva), la presión familiar, el no poder acceder tan fácilmente como antes a las actividades de ocio, el aumento de responsabilidades...; además, ya que la relación no era estable cuando se produjo el embarazo, los pilares básicos de la pareja no se han fortalecido (comunicación, intercambio afectivo, proyectos, toma de decisiones, resolución de problemas....). Estos y otros factores facilitan que haya un mayor número de separaciones que en otro tipo de parejas.

Otro aspecto a tener en cuenta es la forma de educar al niño cuando todavía es un bebé y, sobre todo, a lo largo de la infancia. Nos encontramos con una madre o padres sin experiencia y unos abuelos y familia en general que se ven con la responsabilidad de ayudarles. Distintos criterios educativos, diferencias importantes entre la forma de hacerlo de unos y otros... El resultado suele ser unos hijos con problemas de conducta, ya que se vuelven manipuladores, porque sacan ventajas de unos y otros. En definitiva, en ese ambiente familiar es muy difícil una educación adecuada.

Luego, el embarazo no deseado desemboca en muchas adolescentes en el aborto.

Esta opción hay que pensarla con calma, pedir información del proceso y, sobre todo, la adolescente debe estar apoyada y supervisada en todo momento. Abortar puede ocasionar secuelas y problemas psicológicos que, en algunos casos, necesiten la ayuda profesional del psicólogo para abordarlos.

 

 

 

 

 

 

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