La Página de la Vida / www.proyectopv.org Página Principal

   Recibe tu Boletín            Vídeos             Libros, presentaciones, posts...

 
   
 
 
 
 
Búsqueda personalizada
 
 

 

 

LOS PROBLEMAS DE LA REGLA / MENSTRUACIÓN

Todo un mundo de vivencias gira alrededor de la regla. Las adolescentes pueden sentirse agobiadas por el dolor que la acompaña (dismenorrea), asustadas por la magnitud de la pérdida (sangrado uterino) o ansiosas por su ausencia o desaparición (amenorrea).

La menstruación dolorosa, la dismenorrea, es el problema ginecológico más común durante la adolescencia. Se estima que le ocurre al 50 % de las adolescentes y es la causa primordial de ausencias escolares y laborales. Afortunadamente, una serie de medicamentos pueden aliviar o prevenir este dolor. La dismenorrea puede ser clasificada como primaria o secundaria, y esta distinción tiene gran importancia en el tratamiento. Así, la dismenorrea primaria se refiere a que no hay anormalidad en los genitales, y es la forma más habitual durante la adolescencia. Su síntoma principal es un dolor del tipo de un calambre en el bajo vientre, que comienza un poco antes o simultáneamente con la presentación de la regla. El dolor puede irradiar hacia la espalda, las nalgas, el recto o las piernas. Algunas jovencitas también sienten náuseas, vomitan, tienen diarrea, cansancio y dolor de cabeza. Los dos primeros días son los peores.

Es común que las chicas no tengan reglas dolorosas durante el primer o segundo año después de la menarquia, y que luego, de repente, haga aparición la dismenorrea. Esto es debido a que el dolor se manifiesta en los ciclos ovulatorios (cuando el ovario produce óvulos), los cuales no están presentes durante los primeros ciclos menstruales (habitualmente anovulatorios). De tal manera que cuando la ovulación empieza a ser regular, los episodios de dismenorrea suelen agravarse. La causa de esta dismenorrea primaria es la presencia de ácidos grasos que se producen en el útero durante la menstruación, y estas sustancias químicas -denominadas prostaglandinas- estimulan la musculatura y los vasos uterinos, que pasan a contraerse y provocan el dolor.

Cuando los dolores se hacen cada vez más severos y progresivos, puede tratarse de una dismenorrea secundaria, es decir que puede haber una anomalía. El médico que lo sospeche hará un examen ginecológico y probablemente solicitará la práctica de una exploración simple e indolora: ecografía por ultrasonidos (la misma que comúnmente se realiza para controlar el desarrollo del feto en los embarazos). Según el resultado, el médico puede solicitar una laparoscopia: breve intervención quirúrgica que consiste en una mínima incisión abdominal, bajo anestesia general, para introducir un tubo con visión iluminada y observar directamente los órganos internos.

La causa más común de dismenorrea secundaria es la denominada endometriosis. En su origen está una migración de las células del endometrio del útero hacia lugares inesperados, como los ovarios, las trompas de Falopio, la pared de los intestinos o la vejiga, en donde toman el aspecto de "quistes de chocolate", que irritan los tejidos de alrededor durante la menstruación. La endometriosis puede ser causa de dolor durante el coito (dispaurenia) y de infertilidad. Habitualmente se puede controlar con píldoras anticonceptivas u otras hormonas. Otras causas de dismenorrea secundaria durante la adolescencia son las malformaciones del útero, los quistes en el ovario y la enfermedad inflamatoria pelviana producida por infecciones transmitidas por vía sexual.

Cuando hay sangrado vaginal importante o prolongado que tiene origen en el útero se le denomina sangrado uterino disfuncional (SUD), y hay dos términos médicos más: menorragia, aumento de la cantidad o de la duración del flujo menstrual que adquiere carácter de hemorragia, y metrorragia, que es la hemorragia por el útero pero fuera del período menstrual. Habitualmente este voluminoso sangrado ocurre durante los ciclos anovulatorios y por tanto es más común durante la adolescencia temprana (de los 10 a los 13 años). A veces, de manera espectacular e impresionante para la chica, la menarquia puede tener las características de un torrencial sangrado uterino. La adolescente, que está tratando de adaptarse a su menstruación, se asusta mucho. Sin embargo, algunas chicas no se dan cuenta de la gravedad del sangrado y no lo revelan, bien por ignorancia, vergüenza, miedo al examen ginecológico o por sentimiento de culpa (por ejemplo, un coito previo), hasta llegar a un extremo de anemia intensa y de enfermedad seria. Hay que tener en cuenta que este sangrado puede ser una complicación de un embarazo secreto o la manifestación de una enfermedad venérea (por ejemplo, cervicitis). Otras causas pueden ser el ovario poliquístico, enfermedad tiroidea, anomalías de la coagulación sanguínea, etc. Obviamente, la consulta médica es obligada.

 

 

 

 

 

 

Menú de este tema

Home