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  TODOS LOS ADOLESCENTES ESTÁN EN RIESGO DE CONSUMIR DROGAS

La respuesta es simple y categórica: todos los adolescentes. El tabaco, el alcohol y otras drogas están disponibles y al alcance de su mano, y la mayoría de los jóvenes son objeto de presión para iniciar su consumo. El sentido de imitación hace, con respecto al tabaco, que un 16 % de los varones y un 20 % de las mujeres (fíjense cómo aumenta el porcentaje de adictas al tabaco, al alimón del aumento de cánceres de pulmón en ellas) se conviertan en fumadores entre los 13 y los 17 años. Con todo, algunos adolescentes se encuentran en mayor riesgo de uso que otros. Los tres factores más importantes que inciden al respecto son: la historia familiar, el consumo por parte de los compañeros y ciertas características individuales.

La historia familiar de alcoholismo, por ejemplo, indica una predisposición genética, comprobada en estudios de hijos adoptivos. En España, de entre los alumnos de enseñanza media salen cada año unos 50.000 futuros alcohólicos. La edad media de inicio es a los 16 años (antes se inician los chicos que las chicas). No sólo es factor de riesgo el uso de sustancias por parte de los padres, sino también la actitud, la educación y las medidas disciplinarias inconsistentes con respecto al uso de sustancias por parte de los hijos. Además, cuando una familia vive socialmente aislada, el peligro de uso de sustancias es mayor y se magnifica en casos de abuso sexual y/o fuga del hogar. Otros factores familiares predisponentes son el estrés causado por la separación, el divorcio, la formación de parejas nuevas, el desempleo, la enfermedad o muerte de uno de los padres.

Uno de los predictores más poderosos del consumo de sustancias es el uso entre los compañeros. Así, un adolescente cuyos mejores amigos consuman tabaco, alcohol u otras drogas, será más propenso a experimentar con ellas que un joven cuyos amigos eviten las drogas o no estén de acuerdo con su uso. Tengamos siempre presente que la influencia de los iguales en edad (también llamados pares) es extremadamente marcada durante la adolescencia temprana (10 a 13 años). El hecho de posponer la edad en que se va a comenzar la experimentación con cigarrillos, alcohol o marihuana está demostrado que disminuirá tanto el consumo de sustancias durante la edad adulta como la progresión a otras drogas.

Ciertas características de la personalidad y de la conducta del adolescente pueden servir de indicadores en los casos de abuso de sustancias. Así, por ejemplo, los factores personales y ambientales que influyen en el desarrollo del hábito tabáquico son los problemas escolares, las pocas actividades extraescolares y la pobre comunicación con los padres. Está visto que los adolescentes que consumen alcohol y otras drogas están más predispuestos a sufrir de ansiedad y depresión que aquellos que no usan estas sustancias. Además tienden a desmarcarse de sus familias, a ser más rebeldes, a no ir a clase o a convertirse en delincuentes. Dado que la mayoría de sustancias disminuyen el control de los impulsos, sus usuarios habituales se verán envueltos en situaciones peligrosas en la continua búsqueda de experiencias excitantes. Dichas conductas, por añadidura, como se acompañan de deficiente coordinación muscular y una demora en el tiempo de reacción de los reflejos, aumentan el riesgo de daño personal y muerte.

Hay que tener en cuenta que los niños con problemas emocionales o trastornos de conducta durante la etapa de la niñez, se hallan en situación de mayor riesgo de abuso de sustancias al llegar a la adolescencia. Asimismo, los jóvenes que han vivido años de intensas dificultades escolares o no han sido capaces de controlar su conducta en determinadas situaciones sociales, pueden recurrir a las drogas como una manera de escapar de estas apuradas situaciones, y pueden, además, autoconvencerse (autoengaño) de que las drogas mejoran su comportamiento o los hacen más aceptables socialmente. Existe, pues, un perfil del joven toxicómano que ha sido posible dibujar a través de los datos estadísticos de los pacientes que solicitan tratamiento rehabilitador.

 

 

 

 

 

 

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