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LOS SENTIMIENTOS

Resulta muy difícil encontrar una definición exacta de lo que es un sentimiento, a pesar de las numerosas definiciones que un gran número de autores han ido proponiendo a lo largo de la historia. Descartes definió los sentimientos como «acciones y efectos del sentir». Más tarde, a finales del siglo XIX, Wund concibe los sentimientos como pares de fuerzas extremas que constarían de dos polos opuestos, englobando todos los sentimientos en los tres pares siguientes:

Placer-displacer. Excitación-reposo. Tensión-relajación.

Desde entonces, se han ido proponiendo diversas definiciones que se basan en nuevos intentos de clasificación. Krueger lo intenta considerando los sentimientos en razón de su profundidad, dividiéndolos en profundos y superficiales. Los profundos serían los auténticos sentimientos, ya que éstos proceden de nuestra intimidad y se mantienen presentes durante mucho tiempo. Los superficiales serían aquellos que proceden del exterior, como reacción a estímulos externos, y, que aunque pueden tener cierta intensidad, duran menos que los anteriores. Max Scheller elaboró otra clasificación, que para muchos continúa siendo la más acertada, que divide los sentimientos en cuatro modalidades: sensoriales, vitales, psíquicos y espirituales. Los sensoriales serían aquellos que siempre se localizan en un sector del organismo, tal como ocurre, por ejemplo, con los sentimientos dolorosos. Los vitales son los que se experimentan difusamente dentro del yo, de forma bastante independiente respecto a los sentimientos sensoriales o a los acontecimientos externos. Los sentimientos psíquicos son los que aparecen como reacción a algún suceso exterior, tal como ocurre, por ejemplo, con la alegría que surge tras una noticia satisfactoria. Por último, estarían los sentimientos espirituales, que son estados absolutos que no aparecen motivados por ninguna causa concreta, tal como ocurre con los sentimientos religiosos.

Junto con la clasificación de Max Scheller hay otra gran clasificación, la diseñada por Kurt Schneider. Para Schneider, los sentimientos serían estados del yo, pasivos, y vividos directamente como agradables o como desagradables. Para clasificarlos habría que distinguir entre los sentimientos corporales, como los sentimientos dolorosos, escalofríos, sed, etc., y los sentimientos anímicos, que estarían más relacionados con la vertiente psicológica de la persona.

 

 

 

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