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¿QUÉ ES EL SIDA? SÍNDROME DE INMUNODEFICIENCIA ADQUIRIDA

La palabra «sida» significa «síndrome de inmunodeficiencia adquirida»:

• Síndrome: conjunto de síntomas característicos de una enfermedad.

• Inmunodeficiencia: el sistema inmunitario de una persona se encuentra más bajo de lo normal, por lo cual tendrá problemas para mantener al organismo protegido ante agentes patógenos que provoquen enfermedades.

• Adquirida: se trata de una enfermedad que contrae una persona en un momento concreto de su vida.

 

La enfermedad del sida está causada por un virus, el VIH (virus de inmunodeficiencia humana).

Por lo tanto hablamos de sida como un conjunto de manifestaciones clínicas, que aparecen como consecuencia de la depresión del sistema inmunológico, debido a la infección por el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH).

 

El adolescente infectado por el retrovirus VIH (virus de la inmunodeficiencia humana) es muy posible que lo esté durante toda su vida. Inicialmente permanecerá asintomático (sin manifestar síntomas de la enfermedad), a veces por muchos años. No obstante, cuanto más dure la infección, más probable será el daño del virus a su sistema inmunitario, que en condiciones normales es el encargado de defender al organismo de las agresiones de los agentes infecciosos ambientales.

¿Cuáles son las vías de transmisión del VIH? La sangre y el semen. Aquellos adolescentes que son homosexuales, utilizan drogas intravenosas, sufren de hemofilia (es decir, precisan de continuas transfusiones de sangre) o tienen relación sexual con alguien infectado por el virus, se hallan en situación de mayor riesgo. Es sorprendente el número de adolescentes que todavía piensan que la enfermedad se puede adquirir donando sangre, o a través de la picadura de un mosquito, o por contacto físico con un enfermo del sida, y, al mismo tiempo, no creen que se pueda transmitir el virus en una relación heterosexual.

La mayoría de los pacientes experimentan, al cabo de tres semanas de haberse infectado con el virus, una serie de síntomas pseudogripales como fiebre, cefalea, eritema, linfoadenopatías y sensación de malestar. Estos síntomas desaparecen al cabo de una o dos semanas. Durante esta fase, llamada fase de infección aguda, el VIH se multiplica a gran velocidad, sufriendo diversas mutaciones genéticas. En un primer momento, se produce un descenso de la cifra de linfocitos TCD4 pero, al poco tiempo, alcanzan unas cifras normales en respuesta a una activación del sistema inmunológico. Los individuos son altamente contagiosos durante esta fase.

A continuación se pasa a otra fase, llamada asintomática, que puede durar diez años o más. Durante este período el virus continúa replicándose causando una destrucción progresiva del sistema inmune.

En la fase siguiente, denominada sintomática precoz, se suele iniciar el desarrollo de síntomas de enfermedad clínica y suelen aparecer infecciones oportunistas leves, como son la neumonía, la tuberculosis, tumores..., entre otros.

Se llega por último, a la fase denominada sida o fase de enfermedad avanzada por VIH, en la que aparecen las infecciones y tumores definitorios del síndrome de inmunodeficiencia adquirida.

El tratamiento se hace fundamentalmente con distintos medicamentos antirretrovirales.

Muchos adultos jóvenes adquirieron la enfermedad durante la adolescencia. Es importante que se conozcan unos datos clínicos y de laboratorio: la seroconversión (es decir, la formación de anticuerpos en la sangre por motivo de la infección) tarda entre dos a cinco meses; la incubación del sida es de dos años como promedio en adultos, pero puede ser más prolongada; se estima que el período de VIH positivo, previo al sida, puede ser de cinco años y a veces tan largo como 15 años.

A nadie escapa que para los adolescentes que se infectan con VIH el pronóstico es grave, pero está mejorando. A veces pasa mucho tiempo antes de que el paciente desarrolle sida, y tal vez no todos lo hagan. La gente con sida actualmente vive más tiempo que al comienzo de la epidemia y su calidad de vida ha mejorado. Las infecciones oportunistas (se llaman así porque "se aprovechan" de las bajas defensas inmunitarias del paciente), que matan a la mayoría de los pacientes con sida, son diagnosticadas y tratadas más rápida y eficazmente.

Con todo, aun con el mejor programa de apoyo médico y social, los adolescentes VIH positivos tienden a reaccionar con shock y negación. Muchos se ponen furiosos y otros se aterran. Su gran angustia a menudo se expresa en un incremento del consumo de alcohol y drogas, y en una mayor promiscuidad sexual. Los jóvenes pueden presentar una depresión severa que se manifiesta en la pérdida de apetito, el insomnio, un bajo nivel de energía, el aislamiento social y hasta en ideas suicidas.

Es evidente que la respuesta pública al sida tiene un gran impacto en la vida de los adolescentes VIH positivos. Rápidamente éstos se dan cuenta de las actitudes adversas de la sociedad acerca de los que sufren de sida. Su sensibilidad frente a los temores de la población al contagio, el resentimiento, la discriminación y el ostracismo redundarán en un aumento progresivo de su sensación de aislamiento y abandono. Es más, para muchos (drogadictos, homosexuales), esto podrá confirmar rechazos previos. De modo que es natural que vivan perturbados por la culpa y la baja autoestima. Con el paso del tiempo, viven atormentados por la cruel expectativa de los dolores que tendrán en el futuro, la incapacitación y la desfiguración. Una joven de 18 años con sida preguntaba: "¿Cómo puedo prepararme para la muerte si apenas he empezado a vivir?"

 

Vías de transmisión del VIH.

Coito:

• Homosexual, entre hombres.

• Heterosexual, del hombre a la mujer y de la mujer al hombre.

 

Inoculación de sangre:

• Transfusión sanguínea y de productos de sangre.

• Agujas compartidas por los consumidores de drogas intravenosas.

• Pinchazo debajo de la piel (hipodérmico), herida, exposición de mucosas (labios, por ejemplo) en profesionales de la salud.

• Inyección con aguja no esterilizada.

• Intrauterino (contagio del feto).

• En el nacimiento (contagio del recién nacido).

• En la lactancia (leche materna contaminada).

 

Recomendaciones para reducir el riesgo de adquirir Infección por VIH.

Actividades sin riesgo:

• Masajes.

• Abrazos.

• Frotación corporal.

• Beso amistoso (seco).

• Masturbación.

• Masturbación mutua.

 

Actividades con potencial riesgo:

• Beso romántico (húmedo).

• Coito vaginal o rectal con protección de preservativo (menor riesgo si se combina con espermicida).

• Sexo oral (fellatio) con un varón, utilizando preservativo.

• Fellatio sin eyaculación,

• Sexo oral (cunnilingus) con una mujer que no tiene el período menstrual ni secreción vaginal.

 

Actividades con riesgo:

• Todo coito sin preservativo.

• Fellatio con un hombre, sin preservativo: semen en la boca.

• Cunnilingus con una mujer con secreción vaginal o período menstrual.

• Contacto boca-ano.

• Penetración anal.

• Compartir equipo de ducha vaginal o juguetes sexuales (séx toys).

• Contacto con sangre, incluyendo sangre menstrual, compartir agujas hipodérmicas.

 

 

 

 

 

 

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