La Página de la Vida / www.proyectopv.org Página Principal

   Recibe tu Boletín            Vídeos             Libros, presentaciones, posts...

 
   
 
 
 
 
Búsqueda personalizada
 
 

 
 

SADISMO, MASOQUISMO, SÁDICO, MASOCA, SÁDICO-MASOQUISTA: VIOLENCIA EN LA SEXUALIDAD

La sociedad actual es una sociedad erotizada, es decir, se desarrolla entre estímulos constantes que conducen a una exaltación de la sexualidad física. El sexo se establece como un producto de consumo más, e incluso, sexo y erotismo se ponen al servicio de la propaganda o publicidad de productos de consumo con los que no guardan una relación directa. El amor va quedando progresivamente deshumanizado y la mujer cosificada, es decir, reducida a la mera condición de objeto sexual. En este contexto no resulta extraño que la ternura del amor se transforme en violencia. De hecho, la agresividad erótica o sexual ha experimentado un gran incremento social durante los últimos años, en lo que también ha jugado un papel importante la progresiva difusión y desarrollo de la pornografía en todas sus modalidades.

Estudios llevados a cabo sobre el contenido del material pornográfico han comprobado que en éste cada vez tienen mayor representatividad las conductas sexuales anómalas o aberraciones sexuales. Cada vez se vende más material pornográfico relacionado con la pedofilia (sexo con niños), bestialismo (sexo con animales), relaciones sexuales de corte sádico o masoquista, etc. De este modo se favorece el desarrollo de este tipo de comportamientos sexuales entre la población, a la vez que se estimulan la asociación y relación entre violencia y erotismo.

Las relaciones sexuales pueden, entonces, irse cargando de violencia y agresividad, como oposición al concepto clásico de sexualidad según el cual, ésta sería una forma de expresión del cariño que se ha establecido profundamente entre dos personas, dentro de una relación amorosa de pareja. Las conductas sado-masoquistas son una buena expresión de este problema. Los sádicos serían aquellos que obtienen placer sexual al provocar un daño corporal a su pareja. Dentro de una acepción más amplia, también se incluiría entre las formas de sadismo el hecho de obtener placer humillando de cualquier modo al ser querido durante la relación sexual. Este fenómeno puede constituir un trastorno aislado de la psicosexualidad, pero es más frecuente entre personalidades con rasgos, como inseguridad, sentimientos de inferioridad, y, en general, entre aquellos que padecen un desarrollo neurótico o psicopático de la personalidad. El masoquismo consiste en obtener placer sexual mediante el dolor físico o la humillación aplicados por la pareja. Desde un punto de vista psicodinámico estaría relacionado con sentimientos de culpa, pero en la práctica es frecuente observar que muchas personas con alteraciones de la psicosexualidad alternan casi simultáneamente las conductas sádicas y masoquistas.

Otra cuestión a abordar sería la de los violadores. Estos buscan tener una relación sexual con una mujer, sin considerar la voluntad de la misma. Aquí la mujer aparece como un mero objeto de disfrute sexual, sin que medie la más mínima relación de ternura. En casos en que estos hombres son auténticos pervertidos, la violencia a la que tienen que someter a estas mujeres constituye un ingrediente que aumenta extraordinariamente la satisfacción sexual. Se trata de los denominados psicópatas sexuales. Otras veces estas violaciones tienen más bien un matiz circunstancial, como en las guerras, en las que algunas violaciones de mujeres están, entre otros factores, promovidas por un deseo de vengarse del pueblo con el que se combate. En otros casos se puede tratar de un trastorno psicopatológico. Algunos estados paranoides se caracterizan precisamente porque su alteración principal se manifiesta en el terreno de la sexualidad por erotomanía, que consistiría en la creencia de que determinada persona está enamorada o desea tener relaciones sexuales con ellos, sin que exista fundamento real. En este marco es posible que se produzca una violación, ya que la persona está firmemente persuadida de este error y no cree en la realidad de los argumentos que le ofrece la mujer violada. Entre los alcohólicos también son frecuentes las violaciones y las conductas sexuales impregnadas de agresividad, especialmente en lo que se refiere a relaciones sexuales de tipo incestuoso con sus propios hijos, hermanos, etc.

 

 

 

Menú de este tema

Home