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REGLAS DE ORO PARA EVITAR LOS ERRORES Y LOGRAR EL ÉXITO EN LAS RELACIONES DE PAREJA

Es importante saber los errores que no debemos cometer en nuestras relaciones, pero si queremos dar un paso adelante, que nos permita controlar y dirigir nuestra vida, tenemos que actuar de forma «proactiva»; es decir, tenemos que adelantarnos a los acontecimientos, para influir en los mismos, y no dejar que la suerte o las circunstancias sean las que determinen el éxito o el fracaso.

El éxito en las relaciones afectivas dependerá, en gran medida, de nuestra actuación. Algunas personas se extrañarán ante esta afirmación, pues pensarán, con toda lógica, que una relación afectiva al menos es cosa de dos. No obstante este principio, con el que plenamente coincidimos, no es menos cierto el hecho de que cada uno controla lo que hace, y puede influir en algunas de las conductas del otro, repetimos, en algunas, no en todas. En consecuencia, mediremos el éxito en función de nuestro comportamiento y de la incidencia que hemos tenido en aquellas áreas sobre las que podemos influir; de ahí deduciremos que si nuestro «trabajo» lo hacemos bien, habremos alcanzado el máximo que podemos obtener en nuestra área de influencia. Por ejemplo: si nuestra pareja bebe demasiado, y a pesar de nuestra ayuda no deja de beber, el fracaso no será nuestro, nosotros podemos ayudarle/a, pero no podemos dejar de beber por él/ella. En estos casos, en que hay conductas que perturban, condicionan y hacen imposible una buena relación de pareja, el éxito será romper con esa relación, y no seguir perpetuándola, lo que sólo provoca un dolor tan intenso como innecesario. En definitiva:

 

El éxito consistirá en actuar de la forma adecuada, en cada momento. La ruptura o la terminación de una relación frustrante o imposible significará un éxito en la conquista de la independencia, la estabilidad y el equilibrio emocional de la persona que sufre esa relación condenada al fracaso.

 

Sin duda aprendemos mucho cuando nos equivocamos, pero no se trata de ser masoquistas, hay sufrimientos que podríamos haber evitado si hubiéramos sabido una serie de pautas, de reglas de oro, que nos mostrarán algunos principios irrenunciables, que conviene seguir y mantener en las relaciones afectivas.

 

 

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