La Página de la Vida / www.proyectopv.org Página Principal

   Recibe tu Boletín            Vídeos             Libros, presentaciones, posts...

 
   
 
 
 
 
Búsqueda personalizada
 
 

 

 

LA  TRANSFORMACIÓN  DE  NYNEVE
La compasión libera el poder del amor

 
YA HEMOS CONOCIDO A NYNEVE EN LA HISTORIA DEL ENCANTAMIENTO DE MERLÍN (VER ESPACIO “EL ENCANTAMIENTO DE MERLÍN”). EN ESE RETRATO, ELLA ERA JOVEN, INSENSIBLE Y EGOÍSTA; Y PREPARÓ LA CAÍDA DEL MAGO CON EL FIN DE OBTENER PODER. EN ESTA HISTORIA, ELLA ADQUIERE SABIDURÍA Y COMPASIÓN CON EL PASO DEL TIEMPO, LA EXPERIENCIA Y EL SUFRIMIENTO; Y SOLO MEDIANTE ESTA TRANSFORMACIÓN PUEDE LLEGAR A UN VERDADERO MATRIMONIO EN EL QUE ENCUENTRA FELICIDAD Y REALIZACIÓN.
 
NYNEVE anduvo sin descanso por el Bosque de la Aventura. Había cambiado desde el tiempo en el que, como joven impaciente y ambiciosa que era, había robado a Merlín sus secretos y su vida. Entonces deseaba poder y prominencia, sin comprender el precio que la vida exige por esos dones. Pero, en los años siguientes, su poder había apresado a su corazón del mismo modo que ella había apresado a Merlín. Debido a su magia, ella podía hacer cosas que las personas corrientes no podían y, en lugar de que esto la hiciese libre, la había convertido en esclava de los desesperados. Su don de curar hizo de ella la sirvienta de los enfermos, y su poder sobre la fortuna la ligó a los infortunados. Y su conocimiento de los secretos de los demás seres humanos, que le mostraba el mal sin importar cómo estuviese enmascarado, le hacía permanecer en guerra constante contra los planes ambiciosos de codicia y traición que se promovían en el mundo que la rodeaba. Y todavía más, se dio cuenta tristemente de que mientras su fortaleza la ataba a los débiles y atormentados, estos no quedaban atados a ella. Porque ellos no podían ofrecerle amistad como pago de su deuda. Por ello, Nyneve se encontró sola y aislada, elogiada pero desolada, y a menudo anhelaba los tiempos cuando todos echaban al cofre su amabilidad y su amor a partes iguales. Porque no existe una soledad como la del que solo puede dar, y ninguna ira como la de los que solamente reciben y aborrecen el peso de la deuda. Se quedaba poco tiempo en un solo lugar, porque la alegría motivada por sus servicios pronto se convertía en inquietud frente a la amenaza de su poder.

A medida que iba viajando por el bosque, se cruzó con un joven escudero que estaba llorando. Cuando le preguntó qué le pasaba, él declaró que su amado amo había sido traicionado por su señora; y ahora el corazón de su amo estaba tan destrozado que esperaba la muerte con los brazos abiertos.

—Llévame ante tu señor —dijo Nyneve—. No debe morir por amor de una mujer que no lo merece. Si ella es despiadada en el amor, el castigo adecuado es amar sin ser amada.

Entonces el escudero la condujo ante su amo, Sir Pelleas, que se hallaba en el lecho con las mejillas hundidas y la frente con fiebre. Nyneve pensó que no había visto nunca un hombre tan apuesto y tan atractivo.

—¿Por qué el bien se arroja a los pies del mal? —dijo ella, calmando la palpitante frente del caballero con su mano fría. Entonces se puso a cantarle, y su magia le trajo paz y el encanto de un soñar despierto. Tras esto fue a buscar a la perversa señora, que se llamaba Ettarde, y la llevó ante el lecho del somnoliento Pelleas.

—¿Cómo te atreves a traer la muerte a este hombre? —preguntó Nyneve, porque no podía olvidar lo que ella le había hecho en el pasado a Merlín, y que desde entonces había tenido que vivir con su propio y amargo remordimiento.

—¿Quién eres que no puedes ser amable? Te ofrezco el dolor que has infligido a los demás. Ya comienzas a sentir mi hechizo y por eso estás empezando a amar a ese hombre. Lo amas más que a cualquier cosa en este mundo. Morirás por él de tanto como le amas.

Y Ettarde, prisionera del hechizo, repitió:

—Lo amo, ¡Oh Dios! Lo amo. ¿Cómo puedo amar a quien antes tanto había despreciado?

—Se trata de una pequeña parte del infierno que estabas dispuesta a ofrecer a los demás —dijo Nyneve—, Y ahora vas a ver el otro lado.

Nyneve susurró un buen rato al oído del caballero durmiente, y despertándolo después, se retiró a observar. Cuando Pelleas se percató de la presencia de Ettarde, se sintió lleno de aborrecimiento por ella, y cuando la mano amorosa de esta se acercó a él, este la retiró disgustado.

— ¡Vete! —gritó él—. No puedo soportar el verte. Eres malvada y fría. Déjame y no te atrevas a acercarte a mí nunca más. Ettarde se echó al suelo llorando. Y Nyneve dijo:

—Ahora conoces el dolor. Esto es lo que sintieron por ti.

—¡Lo amo! —gritó Ettarde.

—Siempre lo amarás —dijo Nyneve—. Y morirás junto con tu amor no querido; y esa es una muerte dura y terrible. Vete ahora hacia tu oscura muerte. Entonces Nyneve regresó ante Pelleas y le dijo:

—Levántate y comienza otra vez a vivir. Un día encontrarás tu verdadero amor, y ella te hallará a ti.

—He consumido mi capacidad de amar —dijo tristemente el caballero—. Todo ha terminado.

—Eso no es así —dijo Nyneve—. Toma mi mano. Te ayudare a encontrar tu amor.

—¿Te quedarás conmigo hasta que lo encuentre? —preguntó.

—Sí —contestó ella—. Te prometo quedarme a tu lado hasta que encuentres a tu amor.

Y vivieron juntos y felices el resto de sus vidas.

 

COMENTARIO.

La historia de la transformación de Nyneve puede ofrecernos numerosas intuiciones para la creación de un vínculo duradero. Y no menos importante es que nos enseñe a que debamos vivir con las consecuencias internas de nuestras acciones, y que esta justicia profunda, a pesar de que no se haga patente en la vida externa, nos puede hacer cambiar de criaturas insensibles y egocéntricas a personas capaces de comprensión y de compasión. Es posible que, aun cuando hayamos nacido con el potencial de amar, solo podamos realizar ese potencial por medio del sufrimiento nacido del verdadero autoconocimiento.

Nyneve descubre primeramente que el poder y la posición nunca llegan sin que paguemos un precio y, a menudo, el precio es el aislamiento de los seres que nos rodean. Aunque el poder se derive de la riqueza, del conocimiento, de la posición social, de los dones especiales artísticos o curativos, de una extraordinaria belleza o de un carisma sexual, no obstante, debemos aceptar la carga de la soledad si nos decantamos por nuestra especialidad. Y tampoco podemos esperar que nuestro servicio a los demás nos sea recompensado con amor, pues —como Nyneve termina aprendiendo a sus propias expensas— la obligación y el amor son malos compañeros.

Otro descubrimiento de Nyneve es que los daños infligidos a los demás no pueden desaparecer simplemente a través del olvido o realizando buenas obras como penitencia. Cuando injuriamos a otras personas por medio de la insensibilidad o por la necesidad de poder, en lo profundo sabemos lo que hemos hecho; y debemos vivir sabiéndolo durante toda nuestra vida. El conocido sentimiento de culpa es, en general, un mecanismo inútil porque, a menudo, se trata de un reconocimiento intelectual de nuestra culpabilidad, despojado de verdadero sentimiento. Pero el remordimiento, que es algo más profundo, surge cuando reconocemos con todo nuestro corazón que hemos causado dolor de forma injustificada. El remordimiento sentido profundamente, nos puede transformar. Lo que Nyneve le ha hecho a Merlín no puede deshacerse y, a medida que pasan los años y experimenta la soledad, lleva ese recuerdo dentro de ella; y esto la hace ser más humilde.

El deseo de Nyneve de ayudar a Sir Pelletas no surge debido a que piense apropiárselo, sino porque ve, en lo que su señora Ettarde le ha hecho, un espejo de lo que ella misma le hizo una vez a Merlín. Reconoce que Pelleas es un buen hombre, y que una mujer no muy distinta a la joven Nyneve casi lo ha destruido con su insensibilidad y su falta, de fe. El enfado que Ettarde le produce a Nyneve constituye, en efecto, una expresión de su propio enfado, y con esto se castiga a si misma. Ve demasiado claramente que el apuesto caballero se merece algo mejor de la vida que la clase de mujer que ella fue tiempo atrás. Y cuando él declara que ya no es capaz de amar, su compasión y piedad por él lo hacen inclinarse a ayudarle para encontrar otro amor, sin darse cuenta de que ella podía ser ese amor.

Las acciones de Nyneve, en nombre de Pelleas, aparecen enteramente libres de egoísmo y son, por lo tanto, distintas a todo lo que ha hecho antes. Su impulso por corregir los equívocos de Ettarde han surgido de su remordimiento y de su realización dolorosa del error de mostrar desconsideración a quienes nos aman de verdad. Este es un cambio profundo y una liberación de los venenos del pasado; y su recompensa, que nunca pretende buscar, es un amor duradero. Los seres humanos han llenado volúmenes intentando comprender la naturaleza del amor eterno y el secreto de hacer que un matrimonio funcione. Esta historia quizá no corresponda a todas nuestras preguntas sobre el tema, pero contiene mensajes importantes sobre las relaciones misteriosas entre el amor y el autoconocimiento, y sobre el nexo entre la humildad y la verdadera compasión. La historia de Nyneve revela también la diferencia entre «hacer el bien» como medio para exigir poder y alejarse de la soledad, y ofrecer servicios a los demás como reflejo de una empatía nacida de la autocomprensión.

 

 

 

Menú de este tema

Home