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DETECCIÓN DEL ABUSO SEXUAL

Las conductas incestuosas tienden a mantenerse en secreto. Existen diferentes factores que pueden explicar los motivos de esta ocultación: por parte de la víctima, el hecho de obtener ciertas ventajas adicionales, como regalos, o el temor a no ser creída, junto con el miedo a destrozar la familia o a las represalias del agresor; y por parte del abusador, la posible ruptura de la pareja y de la familia y el rechazo social acompañado de posibles sanciones legales.

A veces, la madre tiene conocimiento de lo sucedido. Lo que le puede llevar al silencio, en algunos casos, es el pánico a la pareja o el miedo a desestructurar la familia; en otros, el estigma social negativo generado por el abuso sexual o el temor de no ser capaz de sacar adelante por sí sola a la familia.

De ahí que el abuso sexual pueda salir a la luz de una forma accidental cuando la víctima decide revelar lo ocurrido —a veces a otros niños o a un profesor— o cuando se descubre una conducta sexual casualmente por un familiar, vecino o amigo. El descubrimiento del abuso suele tener lugar bastante tiempo después (meses o años) de los primeros incidentes.

En realidad, sólo en el 50 por ciento de los casos los niños revelan el abuso; únicamente el 15 por ciento se denuncia a las autoridades; y tan sólo el 5 por ciento acaban envueltos en procesos judiciales, al contar los menores con muchas limitaciones para denunciar los abusos sexuales y no presentar habitualmente manifestaciones físicas inequívocas (debido al tipo de conductas sexuales realizadas: caricias, masturbaciones, etcétera). Los indicadores más habituales figuran en la Tabla 1.

 

TABLA 1
INDICADORES FÍSICOS, COMPORTAMENTALES Y DE TIPO SEXUAL EN LOS MENORES VÍCTIMAS DE ABUSO

A. INDICADORES FÍSICOS B. INDICADORES COMPORTAMENTALES C. INDICADORES DE TIPO SEXUAL

• Dolor, golpes, quemaduras o heridas en la zona genital o anal.

• Cérvix o vulva hinchadas o rojas.

• Semen en la boca, en los genitales o en la ropa. Ropa interior rasgada, manchada y ensangrentada.

• Enfermedades de transmisión sexual en genitales, ano, boca u ojos.

• Dificultad para andar y sentarse.

• Enuresis o encopresis.

• Pérdida de apetito.

• Llantos frecuentes, sobre todo en referencia a situaciones afectivas o eróticas.

• Miedo a estar sola, a los hombres o a un determinado miembro de la familia.

• Rechazo al padre o a la madre de forma repentina.

• Cambios bruscos de conducta.

• Resistencia a desnudarse y bañarse.

• Aislamiento y rechazo de las relaciones sociales.

• Problemas escolares o rechazo a la escuela.

• Fantasías o conductas regresivas (chuparse el dedo, orinarse en la cama).

• Tendencia al secretismo.

• Agresividad, fugas o acciones delictivas.

• Autolesiones o intentos de suicidio.

• Rechazo de las caricias, de los besos y del contacto físico.

• Conductas seductoras, especialmente en niñas.

• Conductas precoces o conocimientos sexuales inadecuados para su edad.

• Interés exagerado por los
comportamientos sexuales de los adultos.

• Agresión sexual de un menor hacia otros menores.

• Confusión sobre la orientación sexual.


Son probablemente los indicadores sexuales los que más están relacionados con la experiencia traumática. En todo caso, éstos deben valorarse de forma global y conjunta ya que no se puede establecer una relación directa entre un solo síntoma y el abuso. De hecho, lo más útil puede ser estar pendientes de los cambios bruscos que tienen lugar en la vida del niño.

Las situaciones familiares de mayor riesgo para el abuso sexual están expuestas en la Tabla 2.
 

 

 

 

TABLA 2
CARACTERÍSTICAS DEL ABUSADOR Y DE LA FAMILIA EN QUE SE PRODUCE EL ABUSO SEXUAL
 

A. CARACTERÍSTICAS DEL ABUSADOR B. CARACTERÍSTICAS DE LA FAMILIA
• Extremadamente protector o celoso del niño.

• Víctima de abuso sexual en la infancia.

• Dificultades en la relación de pareja.

• Aislado socialmente.

• Abuso de drogas o alcohol.

• Frecuentemente ausente del hogar.

• Con baja autoestima o con problemas psicopatológicos.

• Familias monoparentales o reconstituidas.

• Familias caóticas y desestructuradas.

• Madre frecuentemente enferma o ausente.

• Madre emocionalmente poco accesible.

• Madre con un historial de abuso sexual infantil.

• Problemas de hacinamiento.

• Hijas mayores que asumen las responsabilidades de la familia.

 

 

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