La Página de la Vida / www.proyectopv.org Página Principal

   Recibe tu Boletín            Vídeos             Libros, presentaciones, posts...

 
   
 
 
 
 
Búsqueda personalizada
 
 

 

QUE NECESITA EL HIJO DISLÉXICO

Los padres de un hijo disléxico deberán:

• Contribuir a la detección precoz, una vez identificados los primeros signos disléxicos le deben llevar a un especialista para realizar un diagnóstico. No querer aceptar el problema o afrontarlo con angustia y dejar pasar el tiempo, complicará extraordinariamente la evolución del niño. En caso de ser confirmado el diagnóstico, no se debe considerar como un drama; recuerden que ser disléxico tiene ventajas y algunos inconvenientes; sigan las pautas del especialista y del reeducador. Es muy importante tener en cuenta que el futuro de estos chicos está en función de que se detecte a tiempo y se actúe en consecuencia.

• Seguimiento y apoyo a la escuela. Los padres deberán llevar un seguimiento de la trayectoria escolar de su hijo y apoyar el trabajo de casa: control de deberes, seguimiento de lo que se hace en clase, aclaraciones de lo que no ha entendido... A través de este seguimiento deberán aportarle el apoyo emocional que el disléxico necesita. Debe sentir que sus padres le entienden y que va a tener una consideración positiva incondicional, en especial cuando se encuentre decaído o fracasado, independientemente de sus resultados escolares. Procuraremos evitar que en casa se repliquen las vivencias que el niño tiene en la clase de «no sentirse capaz» cuando se compara con sus compañeros. No es aconsejable que sean los padres los encargados de la recuperación de la dislexia, pues frecuentemente no están preparados (recuperar una dislexia no es repetir más veces lo mismo) y se enturbia la relación afectiva con el hijo.

• No se deben hacer comparaciones con otros hermanos. Es totalmente inadecuado e inútil comparar en sentido desfavorable al niño disléxico con otro sin problemas. Esto sucede especialmente si el niño que va bien en el colegio es más pequeño que el que tiene el problema; conviene recordar que ambos son distintos y que el disléxico tiene sus cualidades. Las rivalidades fomentadas entre hermanos pueden acabar mal.

• Exigencia y flexibilidad. El niño disléxico requerirá información acerca de sus dificultades, pues no comprende lo que le está pasando. Debemos tener en cuenta que es inteligente y necesita entender lo que le ocurre. Haremos especial hincapié en demostrarle sus capacidades para que él se las crea realmente y no llegue a tener un pobre concepto de sí mismo. No se debe hacer mucho caso a los suspensos, si aparecen, pero no debemos confundirnos y llegar a mantener con él un comportamiento de sobreprotección que nos lleve a conformarnos con respuestas mediocres que él puede superar («todo vale»). Hay que ser exigente para no permitirle que caiga en el desánimo y en el «total para qué», pero también es fundamental ser flexible y evaluarle desde su propio nivel, esfuerzo y rendimiento. Este equilibrio no siempre resulta fácil, pero es necesario.

• El esfuerzo le llevará al éxito. Es importante que desde pequeño se le valore el esfuerzo y que comprenda pronto que con empeño se progresa, aunque no consiga lo mismo que otros. A él le va a costar mucho más que a los demás cualquier tarea que implique utilizar la lectoescritura. Le enseñaremos a no compararse con otros, sino consigo mismo, «si me esfuerzo hoy, me saldrá mejor que ayer». Debemos procurar que no «tire la toalla» del esfuerzo, ya que si a sus dificultades le añadimos desinterés, aumentarán sus problemas.
 

 

 

Menú de este tema

Home