La Página de la Vida / www.proyectopv.org Página Principal

   Recibe tu Boletín            Vídeos             Libros, presentaciones, posts...

 
   
 
 
 
 
Búsqueda personalizada
 
 

 

CÓMO IDENTIFICAR A UN NIÑO CON TRASTORNO DE LA ATENCIÓN CON O SIN HIPERACTIVIDAD

Tres son los grandes síntomas de un niño con TDAH:

Problemas atencionales

• No presta atención a los detalles, incurre en muchos errores por descuido tanto en tareas escolares como en las actividades lúdicas.

• Parece no escuchar cuando se le habla directamente.

• No sigue las instrucciones y tareas que se le piden en casa y en el colegio, no por ser desobediente o por no comprender las instrucciones.

• Se le olvidan las instrucciones que se le dan.

• Tiene dificultades para organizarse tareas y actividades.

• Evita y le resultan costosas las actividades que requieren esfuerzo mental mantenido por un tiempo.

• Se distrae con cualquier estímulo.

 

Por ello son niños a los que:

Les cuesta concentrarse en una tarea durante mucho tiempo, dejan las cosas sin terminar, pasan de una actividad a otra en los trabajos escolares, en los juegos y hasta en las actividades más rutinarias como el aseo personal, vestirse, hacer un recado, etcétera, cualquier estímulo les distrae y les hace olvidar lo que estaban haciendo o lo que tenían que hacer, pierden las cosas, «está en todo y no está en nada», «está en las nubes», «parece que no oye».

 

Hiperactividad

• Tienen exceso de movimiento, en manos, pies, en el asiento.

• Son incapaces de permanecer mucho tiempo sentados.

• Corren, saltan, trepan en situaciones en las que es inapropiado hacerlo.

• Tocan todo.

• Están continuamente en marcha.

• Hablan en exceso.

 

Por ello son niños que:

Están en movimiento constante, se levantan y merodean sin sentido, cuando están sentados se mueven mucho, cambiando de postura, enredando con sus pies y manos, haciendo ruiditos, canturreando, dando golpes en la mesa, tocándolo todo, y con frecuencia las cosas se les caen, se les rompen, mordisquean los lápices, la ropa. Es como si «nunca se les agotaran las pilas», como si nunca se cansaran, «como si tuvieran un motor encendido constantemente», como si no necesitaran descansar ni dormir. Esa hiperactividad también se manifiesta a nivel verbal, hablan mucho, con una verborrea constante, dicen todo lo que se les pasa por la cabeza, pasan de un tema a otro...

 

Impulsividad

• Se precipitan en responder antes de enterarse de lo que les están pidiendo, antes de haber sido terminada la pregunta.

• No saben esperar el turno.

• Interrumpen o se inmiscuyen en las actividades de los otros.

• Hacen o dicen lo primero que se les pasa por la cabeza.

• No se dan cuenta cuando están cometiendo un error.

• No son capaces de inhibir o modular sus reacciones inmediatas a los acontecimientos.

 

Por ello son niños que:

Cometen muchos errores sin darse cuenta, ellos creen que lo están haciendo bien. No interiorizan las normas ni las reglas, pues se les olvidan. No son capaces por sí solos de seguir instrucciones complejas, necesitan constantemente un supervisor que les vaya diciendo qué es lo que tienen que hacer y cómo para que les salga bien. No piensan ni anticipan las posibles consecuencias que van a tener sus comportamientos, por lo que no ajustan su actuación a la situación; por ejemplo, dicen en alto lo que piensan sin darse cuenta de que están en clase, de que van a molestar a los compañeros e interrumpir al profesor. Sólo se dan cuenta de que han hecho algo inapropiado a posteriori, cuando les han castigado; pero este aprendizaje no les servirá para conseguir inhibir su primer impulso en el futuro, por lo que volverán a actuar de forma inapropiada o errónea. No es que no sepan hacerlo o que no quieran, es que no identifican cuándo deben hacerlo, no lo ponen en práctica cuando deben, «no es que no sepan hacerlo es que no pueden hacerlo cuando toca».

 

¡Cuidado! La presencia de estos síntomas, características, comportamientos y manifestaciones no es suficiente para pensar que esta-ante un TDAH.

Muchos de estos comportamientos son normales a ciertas edades y en ciertos contextos, incluso manifestaciones de otra problemática u otro trastorno. La frecuencia, la intensidad, la duración en el tiempo de estas manifestaciones, la evolución de las mismas, el que sean un patrón estable en distintos contextos, entre otras cosas, es lo que nos va a indicar si estamos o no ante un TDAH.

 

Los síntomas de hiperactividad, impulsividad o desatención deben:

• Estar presentes antes de los 7 años de edad.

• Estar presentes en dos o más ambientes diferentes: en casa, en el colegio, en los campamentos, en las actividades extraescolares.

• Existir pruebas claras de un deterioro clínicamente significativo de la actividad social, escolar...

• Y no deben ser resultado de otro tipo de trastorno mayor.

 

Por eso «no todos los hiperactivos se mueven mucho siempre, ni todos los que se mueven mucho son hiperactivos». La diferencia está:

• En que los niños hiperactivos justo cuando necesitan estarse quietos, cuando la actividad o la situación requiere un control de sus movimientos, es cuando más dificultades tienen y más se mueven. «No todos los niños que se distraen mucho son hiperactivos, ni todos los hiperactivos se distraen mucho».

• En que cuando están realizando una tarea que requiere pararse a pensar, que demanda un esfuerzo mental, es cuando mayores dificultades de atención presentan y cuando todos los estímulos que les rodean les invaden. Pero son niños capaces de estar atentos a otras tareas que no requieran tanto esfuerzo mental, como por ejemplo ver una película, jugar a un videojuego. «No todos los niños que tienen dificultad de autocontrol y que actúan impulsivamente son hiperactivos, pero sí todos los hiperactivos actúan impulsivamente».

Así pues, las diferencias son;

• Los niños hiperactivos, a la edad en la que ya se tiene un determinado autocontrol, ellos no lo han adquirido todavía.

• No adecuan su comportamiento a la situación: hablan de igual manera al profesor que a un amigo, se comportan igual cuando están en casa que en la consulta del médico...

• A la hora de resolver un problema tienen diferentes dificultades:

- No generan una única alternativa para su resolución.

- Normalmente esa alternativa suele ser ineficaz e inadecuada.

- Si se les hace reflexionar y buscar otras alternativas, las que generan son siempre variaciones sobre la primera alternativa.

- No aprenden de sus errores.

 

Pero si... se observan estas manifestaciones en un niño, lo más adecuado es acudir a un equipo de profesionales especialistas (médico y psicólogo) para que conjuntamente realicen una evaluación y den las pautas de intervención y tratamiento adecuados.

 

 

Menú de este tema

Home