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QUÉ DEBERÍA EVALUAR EL PSICÓLOGO

Esta cuestión depende de la edad de los niños. Si tienen menos de 6 años, en el examen psicológico se evalúa el desarrollo psicomotor, que comprende las áreas manipulativa (motricidad fina), postural (motricidad gruesa), del lenguaje y psicosocial.

Debe realizarse en el primer o segundo mes tras su llegada, y repetirlo a los seis meses, momento en que será más representativo del nivel del niño.

En esta segunda evaluación, si el niño muestra un retraso mayor al transicional esperado (se estima que por cada tres a cinco meses de estancia en un orfanato se produce un retraso del desarrollo psicomotor de un mes), o no se ha producido una mejoría en el área o áreas retrasadas (los problemas motores son los primeros en resolverse), y especialmente si el niño tiene más de un año, o si existe ansiedad parental, debe remitirse a un servicio de estimulación precoz, En la mayoría de los casos, el retraso psicomotor, tras la estimulación adecuada, se recupera en un año.

Cuando transcurra un año, es importante que el psicólogo evalúe cómo se encuentra el niño en cada una de las áreas del desarrollo intelectual (conocimientos generales, razonamiento lógico, cálculo y razonamiento numérico, razonamiento y pensamiento abstracto, comprensión y fluidez verbal, atención concentrada, memoria auditiva inmediata, memoria y agudeza visuales, organización temporal, organización espacial, memoria de formas, memoria visual inmediata, destreza motora, grafomotricidad...). También evaluará los procesos de atención y concentración.

Realizará también una exploración familiar y del medio escolar, para evaluar el grado de adaptación del niño en ambos. Y, según la edad, explorará también la interiorización del esquema corporal y la configuración de la lateralidad, para evitar posibles retrasos en el área de la atención y lectoescritura. Si está en edad de aprender a leer, evaluará también esta última.

Es importantísimo destacar que, por lo general, en adopciones internacionales cuando el idioma del país del que proviene el niño es diferente, las puntuaciones en área verbal suelen estar muy afectadas por el retraso que pueden presentar en el desarrollo del lenguaje. No se puede diagnosticar un retraso mental a partir de dichas puntuaciones, habrá que esperar a que se produzca un desarrollo del lenguaje del niño equiparable al normalizado para su edad. No obstante, las puntuaciones obtenidas nos servirán para saber qué áreas están retrasadas y establecer un programa específico de apoyo que le permita recuperar los niveles establecidos para su edad escolar.

Los niños no tienen que percibir la adopción como una amenaza para su autoestima, ni como un rechazo de sus padres biológicos, por eso es fundamental que sientan nuestro amor incondicional y lo especiales que son para nosotros. Nos tienen que ver seguros y tranquilos y que tratamos el tema con normalidad. Este hecho es crucial, pues a veces algunos padres adoptivos están tan preocupados en cómo transmitir esta información, que lo hacen con mucha tensión, o con un exceso de preocupación, que puede terminar inquietando al niño.

El crecimiento de adopciones en las sociedades occidentales facilita cada vez más la normalización de estas familias.

 

 

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