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CONOCERTE Y SABER DE TI MISMO
Es
posible que no quieras conocerte a ti mismo porque tienes miedo de lo que puedas
encontrar. Muchas personas abrigan el temor secreto de ser malas. Pero nada de
lo que puedas averiguar de ti mismo eres tú. Nada de lo que puedas saber sobre
ti eres tú, es tu esencia.
Mientras algunas personas no desean saber quiénes son por temor, otras tienen
una curiosidad insaciable acerca de sí mismas y desean saber más y más. Podemos
sentir tal fascinación por lo que somos, que pasamos años acudiendo al
psicoanalista para esculcar todos los aspectos de nuestra infancia, descubrir
los temores y deseos secretos y levantar capa tras capa de complejidad en la
constitución de nuestra personalidad y de nuestro carácter. Después de 10 años,
el terapeuta podría cansarse de nosotros y de nuestra historia y dictaminar que
nuestro análisis está completo. Quizás nos despache con una historia clínica de
5.000 páginas. "Esto es todo sobre usted. Esto es lo que usted es". Pero camino
a casa con los papeles bajo el brazo, la satisfacción de saber finalmente lo que
somos da paso rápidamente a una sensación de vacío y a la sospecha de que debe
haber algo más. Y por supuesto qué hay, quizás no en los términos cuantitativos
de los hechos, sino en la dimensión cualitativa de la profundidad.
No hay nada de malo con el psicoanálisis ni con tratar de develar el pasado,
siempre y cuando no confundamos el hecho de saber sobre nosotros con el hecho de
conocernos a nosotros mismos.
La historia clínica de 5.000 páginas es sobre nosotros: el contenido de la mente
condicionada por el pasado. Todo aquello que averigüemos con el psicoanálisis o
la observación propia es acerca de nosotros. No es lo que somos. Es contenido,
no esencia. Ir más allá del ego implica salirnos del contenido. Conocernos a
nosotros mismos es ser nosotros mismos y, para ello debemos dejar de
identificarnos con el contenido.
La mayoría de las personas se definen a sí mismas a través del contenido de su
vida. Todo lo que percibimos, experimentamos, pensamos o sentimos es contenido.
El contenido es lo que absorbe por completo la atención de la mayoría de la
gente y es aquello con lo cual se identifican. Cuando pensamos o decimos, "mi
vida", no nos referimos a la vida que somos sino a la vida que tenemos, o
parecemos tener. Nos referimos al contenido: la edad, la salud, las relaciones,
las finanzas, la situación laboral y de vida, y también el estado mental y
emocional. Las circunstancias internas y externas de la vida, el pasado y el
futuro, pertenecen al plano del contenido al igual que los sucesos, es decir,
todo aquello que acontece.
¿Pero qué más hay aparte del contenido? Aquello que nos permite ser, el espacio
interior de la conciencia.
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