|
TIEMPOS DE ENCUENTRO
Es imprescindible
establecer horarios de encuentros de los padres con los hijos a diario, y
aprovechar los fines de semana y las vacaciones para tener más contacto con
ellos.
La atención que
requieren los niños depende de su edad. En unas épocas basta con contarles
un cuento o jugar con ellos a aquello que les gusta. En otras, hablar de sus
experiencias y comentar sus inquietudes.
Cuando se está con los
hijos se ha de evitar hacer otra cosa mientras ellos hablan. Sus iniciativas
se han de recibir con interés. Es importante la manera de estar con ellos,
que sientan de verdad un apoyo. Saber que los padres están
incondicionalmente es lo que les dará seguridad emocional. Cada niño
requiere una atención exclusiva, única. Las relaciones padres-hijos varían
de forma constante según éstos crecen. La función de estar sobre ellos va
desapareciendo según se hacen mayores, pero se han de crear puentes de
comunicación, realizar actividades conjuntas y tener tiempos comunes para
favorecer la relación.
A medida que un
adolescente deja de serlo para convertirse en un adulto, comienza a asumir
responsabilidades similares a las de sus padres (empleo, hipotecas,
etcétera) y puede entender muchas decisiones que aquellos adoptaron en su
momento, más todavía cuando se convierte a su vez en padre. Es ley de vida.
Cuando un hijo se
independiza y comienza a vivir de forma separada, las relaciones suelen
mejorar; se identifica más con sus padres, busca su consejo desde el
respeto, y las tensiones van desapareciendo.
El hijo ha de saber que
aunque ya no viva en casa siempre será bien recibido en cualquier momento.
|