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ANÍS (Pimpinella anisum)
Cuando oímos hablar del
anís, es inevitable pensar en el licor de alta graduación alcohólica o
evocamos esas bolitas blancas que compramos en las dulcerías, pero uno como
otras tienen como base de su elaboración el fruto de la planta que lleva su
mismo nombre y cuyas virtudes no son nada despreciables.
CARACTERÍSTICAS
Se trata de una hierba de
tallo delgado y largo, de unos 50 centímetros, que culmina con
inflorescencias en umbela (agrupación de flores que adquieren el aspecto de
un paraguas), formadas por innumerables florecillas blancas cuyos frutos,
esféricos y diminutos, maduran al final del verano. Las hojas, muy
divididas, se asemejan a las del perejil. Se le conoce asimismo como
matalahúva o hierba dulce.
LOCALIZACIÓN
Es una planta que tan sólo
crece en cultivos controlados, pues no se cría espontáneamente en ninguna
parte del globo. Prefiere los climas templados, en especial el mediterráneo.
España, sin ser el país de mayor producción, elabora uno de los anises de
mejor calidad.
PRINCIPIOS ACTIVOS
El anetol, principal
componente de la esencia, se concentra en el fruto del anís y le confiere
sus propiedades medicinales y su olor característico.
PROPIEDADES MEDICINALES
Facilita las secreciones
pulmonares, elimina los gases intestinales, estimula el organismo, ayuda a
hacer la digestión, favorece la eliminación de orina y estimula la
menstruación y la producción de leche. Puesto que pasa a la leche, el bebé
lactante puede beneficiarse de sus propiedades si la madre toma anís.
RECOLECCIÓN
Se utilizan los frutos
maduros, los anises, que se cogen al final del verano, cuando están bien
maduros. Se cortan las inflorescencias (umbelas) y se golpean sobre un
recipiente para que caigan los anises. Aunque los frescos poseen más anetol,
si se dejan secar pueden guardarse hasta la próxima temporada.
USOS Y APLICACIONES
Su principal uso es en
infusión o en tintura. Se prefiere la tintura, pues la esencia no es soluble
en agua y sí en alcohol; a veces se emplea la infusión y se añade un
chorrito de tintura.
La infusión se prepara
añadiendo anises al agua mientras hierve y manteniendo la ebullición unos
cinco minutos. Se debe tomar caliente y removiendo continuamente con una
cucharilla para que no se quede el extracto en el fondo de la taza.
Se puede endulzar con azúcar
o miel. La tintura se prepara manteniendo en mace-ración durante dos o tres
semanas unos 100 gramos de anises por medio litro de alcohol. |