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CONSERVACIÓN
DE LAS PLANTAS MEDICINALES
La conservación debe
reducirse al mínimo tiempo posible. Si la desecación se ha realizado
correctamente, pueden guardarse las plantas hasta el año siguiente. Debe
buscarse un lugar seco, fresco y oscuro, con poca diferencia de temperatura
-mejor cuanto más constante sea ésta- entre verano e invierno. La cocina no
es un buen sitio, pues suelen alcanzarse altas temperaturas, incluso en
invierno, al mantener los fogones encendidos. Un buen sitio sería un sótano
ventilado, sin humedad. Las plantas pueden trocearse, se clasifican y, con
etiquetas identificativas del tipo de planta de que se trata y haciendo
constar la fecha, se colocan en recipientes metálicos inalterables
(preferiblemente de acero inoxidable) o de vidrio, con cierre hermético.
Resultan ideales los frascos de vidrio coloreados (generalmente de color
ámbar o verde), pues evitan el paso de la luz y permiten ver su interior en
todo momento, con lo que puede advertirse la presencia de gotitas de agua,
señal de que la desecación no ha sido correcta. |
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